Desvelan cómo la marihuana afecta a las emociones
Los resultados del estudio, que se publican en la revista Journal of Neuroscience, podrían también explicar el posible vínculo entre el uso de la marihuana y la esquizofrenia.
Fuente: xornal.com
Investigadores de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá han descubierto un mecanismo cerebral crítico responsable de los efectos de las drogas cannabinoides sobre cómo el cerebro procesa la información emocional. Los resultados del estudio, que se publican en la revista "Journal of Neuroscience", podrían también explicar el posible vínculo entre el uso de la marihuana y la esquizofrenia.
Las drogas similares a la marihuana actúan sobre receptores naturales del cerebro llamados receptores cannabinoides. Sin embargo se desconocen los mecanismos mediante los que estas drogas producen dentro del cerebro sus alteraciones sobre el estado de ánimo y los sentidos.
Los científicos descubrieron que la activación de los receptores cannabinoides directamente en una región del cerebro llamada amígdala podía influir de forma destacable sobre el significado de la información emocional y los procesos de memoria. También aumentaban los patrones de actividad de las neuronas en una región conectada del cerebro llamada corteza prefrontal, que controla tanto cómo el cerebro percibe los significados emocionales de la información sensorial entrante como la fuerza de los recuerdos asociados con estas experiencias emocionales.
Según explica Steven Laviolett, director del estudio, "estos descubrimientos son de gran relevancia clínica dadas las recientes evidencias que sugieren que la exposición a la marihuana durante la adolescencia puede aumentar la probabilidad de desarrollar esquizofrenia después".
Laviolett añade que se sabe que existen anomalías tanto en la amígdala como en la corteza prefrontal en los pacientes con esquizofrenia y que ahora saben que estas mismas áreas cerebrales son críticas en los efectos de la marihuana y otros fármacos cannabinoides sobre el procesamiento emocional.
Además, los descubrimientos identifican un nuevo mecanismo cerebral por el que las drogas que actúan sobre el sistema cannabinoide pueden distorsionar la relevancia emocional de la información sensorial entrante, lo que a su vez podría conducir a efectos secundarios psicóticos como la paranoia asociada al consumo elevado de marihuana.
El desarrollo de componentes farmacológicos que bloqueen o modifiquen este mecanismo podría ayudar a controlar los episodios psicóticos. Esto podría también utilizarse para ayudar a pacientes con trastorno de estrés postraumático que tienen dificultad controlando la reaparición de episodios muy emotivos en su memoria.
http://www.lasdrogas.info/index.php?op=InfoNoticia&idNoticia=28502
miércoles, 6 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
Modelos tóxicos

Modelos tóxicos
03.04.2011 | El consumo de drogas ilícitas no deja de crecer en nuestro país. Y lo más alarmante es que, a causa de una campaña bien orquestada, gran parte de la población considera de manera errónea que la marihuana es una sustancia prácticamente inocua.
En agosto de 2009, la Corte Suprema declaró inconstitucional el castigo penal a la tenencia de marihuana para consumo personal en mayores de edad, aunque el tribunal aclaró en ese momento que la medida no significaba un permiso para consumirla indiscriminadamente. Pero no deja de preocupar la alta tolerancia que muestra la sociedad argentina ante el consumo de marihuana y alcohol, sobre todo entre los más jóvenes.
No son muchas las voces que se levantan contra este sopor en el que ha caído gran parte de la ciudadanía, y una de las más claras es la del doctor Eduardo Kalina, con quien nos comunicamos para despejar dudas y rebatir falsas creencias populares. Kalina es especialista en psiquiatría, profesor titular de Farmacoterapéutica y Neurobiología de las Adicciones en el posgrado de Adicciones de la Universidad del Salvador. También es Master en Adicciones, título otorgado por la Universidad del Salvador y la Universidad Deusto de Bilbao.
Noticias & Protagonistas: Doctor, ¿la marihuana es tan cancerígena como el tabaco?
Dr. Eduardo Kalina: En realidad, la gente no quiere escuchar este tipo de cosas porque le gusta fumarla, entonces inventaron toda una historia de que la marihuana es “natural”, que es sólo una frase mágica. El tabaco también es “natural”, pero a ambos les ponen agrotóxicos, a la marihuana también. En México se ha registrado una fuerte toxicidad en la marihuana que le venden a la gente. Y como todo cigarrillo, es más tóxico y más grave cuando más se fuma: los que la fuman hasta el filtro son los que más rápido generan cáncer, porque un centímetro antes del final se concentran todos los tóxicos, los componentes más nocivos. Entonces, esa gente que fuma mucho, aspira mucho humo y se lo traga, y uno de cada diez termina con un cáncer. Compárelo entre quienes no fuman: en este grupo, una persona cada 270 tiene riesgo de contraer cáncer de pulmón. La marihuana es un cigarro que se aspira profundo y, como dicen los que la consumen, hasta “la pituca”, y además retienen el humo. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos, que son cancerígenos, se duplican. El benzopireno, que es el agente, se intensifica con la concentración: claro que, para quien fuma un cigarrillo por semana, los riesgos son menores.
N&P: ¿La marihuana genera dependencia?
EK: La marihuana se fija en las células cerebrales de 15 a 20 días, entonces la gente afirma no sufrir la abstinencia, pero es porque la droga sigue presente. Como anula las náuseas y el vómito, otro de los daños que produce es que la gente, cuando bebe de más, no se da cuenta; es el mismo efecto que tienen las bebidas energizantes, pero eso no quiere decir que el daño del alcohol al cuerpo no se realice. Cuando uno toma demasiado, para el organismo es muy tóxico, y estos productos que tapan los síntomas, están al servicio del daño. La gente debe comprender que la marihuana es un tipo de cigarrillo con marca no registrada que quieren legalizar. Pero nadie se debe dejar engañar cuando le dicen que es natural; es un tabaco, y como todo tabaco es malo, no tiene ningún elemento útil.
N&P: ¿Tampoco como medicación controlada?
EK: De la marihuana hoy se puede extraer algún producto mínimo, un cannabinoide con el que se puede realizar un medicamento, el Marinol, que es utilizado en Estados Unidos para tratar las náuseas en los pacientes que reciben quimioterapia; pero es un remedio de segunda utilidad, y lo más cómico es que nadie quiere comprar estas pastillas pero todos quieren fumarlo por sus principios psicoactivos, que son muy peligrosos.
N&P: ¿Qué efectos dañinos causan en quienes los consumen?
EK: Desde que se difundió su utilización se sabe que produce brotes psicóticos y que quienes tienen propensión a la esquizofrenia, fumando marihuana explotan antes y con brotes mucho más graves. Utilizando estas sustancias que aumentan los compuestos que tiene que ver con la psicosis en el cerebro, se hacen mucho daño. Es absolutamente innecesario fumarla, y como toda adicción, es prevenible. Hay que enseñarles desde muy chiquitos en los colegios a no fumar ninguna de estas porquerías, y a no asustarnos de las leyes que las controlan, porque son las únicas que han dado resultado. Toda la permisividad es mala, porque la gente que se acerca a las drogas, por lo general tiene problemas con los límites y se deja llevar con mucha facilidad. En cambio, en todos los lugares en los que se pusieron límites estrictos al tabaco, por ejemplo, la gente ha conseguido respirar libremente.
N&P: ¿No cree que habría que tener también una conducta más severa con el consumo de alcohol? Hay algunas campañas publicitarias de cervezas, en las que el mensaje enviado a los jóvenes es que la amistad gira alrededor del alcohol…
EK: Es nefasto. Se permiten propagandas mentirosas que inducen al consumo de alcohol en una forma monstruosa. La juventud toma Fernet en gran cantidad, y esa es una bebida que ingerida en demasía es muy tóxica, especialmente para el nervio óptico. Hay gente que ha hecho nervitis crónica, que ha desarrollado un déficit de visión muy grande por abuso de Fernet; sin embargo, la ofrecen mezclada con la Cola como la bebida de la juventud. Hay una negación total a los males que produce porque la propaganda empuja al consumo.
N&P: También es importante lo que los chicos observen de las conductas de sus padres…
EK: Pero a diferencia de tiempos anteriores, la enseñanza de los padres es menos significativa que lo que pueden ver por televisión, que les entra desde que son muy chicos, y ellos compran todo lo que ven, lo que les meten en la cabeza, lo que después, cuando son más grandes, los lleva a consumir. Se permiten mentiras: en un país libre no podemos prohibir las propagandas, pero lo que sí se puede pedir es valentía, que digan la verdad. En lugar de eso, lo que venden es que consumir tal o cual bebida da más nivel, se les atribuye propiedades que no tienen, como asociar la cerveza a la amistad. ¿De dónde salió eso? Pero ahora los jóvenes la volvieron imprescindible para sus encuentros.
N&P: En Estados Unidos, cuando uno mira las series de televisión, siempre hay un final con un objetivo moral, una enseñanza. Nosotros estamos desbordados, nos falta un debate sobre los contenidos, y eso no es pensar en la censura, sino en los mensajes que se dan a los jóvenes…
EK: Creo que las campañas de esclarecimiento permanente son urgentes, deben ser extremas, pero desgraciadamente en nuestro país no las hacemos, no hay trabajo cultural, no se educa a la población. Pensemos en la falta de educación en el tránsito, en las conductas de la salud: este es un país en el que se permite cualquier tipo de suciedad, y eso tiene consecuencias nefastas. Las campañas de previsión deben ser una unidad, todo el objetivo debe ser ese: prevenir. Todo lo que facilite la legalización es nefasto, y el modelo del alcohol es trágico. Pero es muy difícil prohibir a los jóvenes si los adultos consumen de forma brutal causando continuos problemas y desgracias. Si los modelos sociales son tóxicos, no se les puede pedir a los jóvenes que se cuiden.
El cannabis no es inocuo
Sin comentarios por ser suficientemente ilustrativa, transcribimos a continuación la Tabla 4: Complicaciones médicas del consumo de cannabis, publicada en el año 2008, en el libro “Consenso de la Sociedad Española de Psiquiatría sobre el consumo de cannabis”:
Obstrucción leve crónica de las vías aéreas; bronquitis; faringitis; senusitis; ulceraciones del epitelio y fibrosis puntuales; metaplasia de células escamosas e hiperplasia de células basales; infiltrados locales de macrófagos alrededor de los bronquios; infiltración linfocitaria de los alvéolos; enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Además, pueden producir “psicosis cannábicas” o favorecer el desencadenamiento de cuadros psiquiátricos premórbidos a una psicosis independiente de la cannábica, como podría ser una esquizofrenia.
Al igual que el tabaco común, el consumo crónico de marihuana puede ser el origen de diferentes formas de impotencia e infertilidad, habiéndose descrito un descenso significativo en el número y movilidad de los espermatozoides. Al respecto y como suele ocurrir con estas “substancias psico-neuro-bio-socio-tóxicas”, en las primeras etapas del consumo de marihuana, el usuario siente que se facilita su actividad sexual por la desinhibición, sociabilidad y extroversión que le provoca fumarla -o sea un efecto tipo alcohol-, pero su consumo crónico produce una importante sedación que interfiere con la actividad sexual.
Respecto a las funciones cognitivas, la marihuana, al inhibir la liberación de acetilcolina disminuye el aprendizaje y la memoria. Aunque existen evidencias de que el consumo de tabaco, alcohol, cocaína, e inclusive heroína, es superior entre los consumidores de marihuana que entre los que no los usan, no están aún bien estudiadas las interrelaciones e interacciones entre tabaco y marihuana, siendo tan común la tendencia a mezclarlas y a fumar compulsivamente tabaco cuando les falta marihuana, aunque se explica esta conducta por presentar ambas acciones dopaminérgicas.
Hay que romper con el “síndrome de negación” que se ha instalado sobre esta ingenua disociación patológica: “tabaco-malo”, “marihuana-buena”. Las actividades narcopublicitarias de las empresas del “narcocomercio” siguen demostrando ser más eficientes que las de los ministerios de Salud Pública y de Educación.
http://www.noticiasyprotagonistas.com/noticias/27921-modelos-toxicos/
viernes, 1 de abril de 2011
Estar limpio: controles de consumo de drogas y alcohol en el lugar de trabajo
Estar limpio: controles de consumo de drogas y alcohol en el lugar de trabajo
Realizar controles de consumo de drogas constituye un asunto intrínsecamente polémico que plantea la cuestión de dónde debe trazarse la línea divisoria entre el derecho a la intimidad y el derecho al profesionalismo. Planeta Trabajo evalúa la cuestión y examina el modo cómo evolucionan la nueva legislación, los estudios y los programas de prevención al respecto.
Es una parte de la Revista Trabajo No. 57, Septiembre 2006 - [pdf 2494 KB]
Fecha de la publicación 2006
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
Otros idiomas Français • English
Los controles de drogas en el lugar de trabajo (CDLT) constituyen un fenómeno relativamente nuevo en todo el mundo, que se difunde a través de las multinacionales de los países industrializados a las regiones en desarrollo. Algunos los prescriben como método eficaz para abordar el abuso de determinadas sustancias en el trabajo. Sin embargo, ¿lo es en realidad? La controversia rodea a los CDLT. Los aspectos considerados van desde el derecho a la intimidad, a la responsabilidad social y la función y responsabilidad potencial de empleadores y de la empresa privada. Por otra parte, en el debate influyen además cuestiones tales como la necesidad de determinar si los resultados de los controles son en realidad indicativos del abuso de sustancias en el trabajo, o si ponen de relieve fundamentalmente actividades realizadas fuera del lugar de trabajo.
El primer argumento a favor de los CDLT atañe sobre todo a las profesiones en las que la seguridad resulta esencial, en sectores como la medicina, el transporte y la construcción, en los que unos sentidos y una capacidad de juicio deteriorados pueden tener consecuencias fatales; la seguridad empresarial en lo que respecta a la productividad y la propiedad constituye asimismo un motivo de inquietud significativo. Por otra parte, los defensores de los CDLT argumentan que los empleadores han de asumir un "deber de asistencia" para proporcionar un entorno de trabajo seguro.
Abundan los argumentos a favor y en contra de los controles. Los que discrepan del valor de los CDLT argumentan que éstos sólo pueden indicar el uso de sustancias, y no la repercusión en el rendimiento, ni permiten distinguir entre uso y abuso. Además, los CDLT plantean varias consideraciones éticas, entre las que figura la confidencialidad de la información personal, y la determinación de si le asiste o no al empleador el derecho a saber lo que hacen sus empleados fuera del horario de trabajo. A ésto hay que añadir que los CDLT no son fiables al 100%, y que generan en ocasiones "falsos positivos".
El impacto del abuso de substancias en el trabajo
De acuerdo con el informe anual de 2005 de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas, 200 millones de personas en edad de trabajar de 15 a 64 años, lo que equivale al 5% de la población, consumió drogas ilícitas al menos una vez en 2005.
Ahondando en la cuestión, se observa que la región en la que el consumo de cannabis se encuentra más extendido es la de las islas del Pacífico, seguida de América del Norte y África. Casi dos tercios de los consumidores de anfetamina y metanfetamina en el mundo residen en Asia. Asimismo, dos tercios de los 14 millones de consumidores de cocaina en el planeta viven en América (UNODC, 2005).
El abuso de drogas le cuesta a la economía de Estados Unidos más de 250.000 millones de dólares al año, así como unos 500 millones de jornadas de trabajo perdidas. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos, que estima que hasta 9 millones de trabajadores del país consume drogas, señala que los empleados que abusan de estas sustancias y del alcohol registran un 66% más de absentismo laboral y presentan más demandas indemnizatorias que los no consumidores. Se ven envueltos en un porcentaje de accidentes en el lugar de trabajo que se cifra en torno al 50%, y utilizan las prestaciones sanitarias un 300% más que el resto de empleados. Además, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos señala que el 44% de los consumidores de estas sustancias ha vendido drogas a otros empleados, y un 18% ha robado a compañeros de trabajo para costearse su hábito (Personnel Today, 25 de enero de 2006).
Por su parte, en el Reino Unido, entre 11 y 17 millones de jornadas laborales se pierden cada año a causa del abuso del alcohol, lo que le cuesta anualmente a la economía unos 1.800 millones de libras esterlinas, según los datos de Alcohol Concern. Un estudio a cargo del Portman Group puso de relieve que el 63% de los empleados telefonea a sus empresas para decir que está enfermo después de emborracharse la noche anterior, en lugar de acudir a su puesto de trabajo (ibid).
Al estimar la pérdida en efectivo para la economía del país, han de considerarse así mismo los efectos de un mayor riesgo de lesión, depresión, estrés, deterioro del estado de ánimo, aumento del absentismo y elevados costes de indemnización y seguro de los trabajadores. Por ejemplo, el abuso de alcohol y drogas le cuesta a las empresas de Alberta, Canadá, más de 400 millones de dólares de Estados Unidos al año en pérdidas de productividad, según la Alberta Alcohol and Drug Addictions Commission.
¿Controlar o no controlar?
En los últimos años, estas graves circunstancias han provocado un creciente interés en todo el mundo por los CDLT. Tal proceso ha culminado en la promulgación de nuevas leyes en algunos países, un incremento de las pruebas sobre consumo de drogas en todo el mundo, y un llamamiento claro y firme por parte de los empleadores a favor de la adopción de directrices más explícitas respecto al modo de abordar eficazmente la cuestión.
No obstante, el debate pone sobre la mesa un gran número de argumentos éticos sensibles. Los detractores de los CDLT argumentan que el proceso de comprobación supone una invasión injustificada de la vida privada y la integridad física de las personas. Para contrarrestar tal argumento, en algunas leyes se ha estipulado que los CDLT sólo puedan efectuarse con el consentimiento de aquéllos que vayan a someterse a las pruebas. Los detractores de los CDLT responden a ésto que el "libre consentimiento" puede resultar imposible de obtener si los empleados temen las consecuencias de negarse a realizar los controles. Asimismo, otros argumentan que los empleados que rechazan someterse a una prueba de consumo de droga podrían levantar sospechas, sin querer, de que tienen algo que ocultar.
La negativa a cumplir un requisito relativo al CDLT incluido en un contrato de trabajo puede interpretarse como una violación disciplinaria en el Reino Unido, mientras que, en otros países europeos como Bélgica y Finlandia, se considera que derechos fundamentales como el derecho a la intimidad son indivisibles y, por tanto, una persona no puede consentir en su renuncia. En 2001, Finlandia promulgó una nueva ley destinada a legalizar los controles del consumo de drogas en el lugar de trabajo.
A pesar de la controversia suscitada, en especial respecto a los controles de consumo aleatorios, los laboratorios que las llevan a cabo en Irlanda, Países Bajos, Noruega y el Reino Unido manifiestan que se ha producido un aumento de la demanda. En Francia, Noruega y Países Bajos, sólo los trabajadores en puestos importantes en materia de seguridad "tradicionales" deben someterse a este tipo de controles en alguna de sus formas. En los Países Bajos las pruebas previas a la contratación con fines selectivos son ilegales. En Francia, sólo los médicos de empresa pueden decidir respecto a la realización de las pruebas, no el empleador. Por otro lado, en Finlandia, Francia, Bélgica, Alemania y Austria, el resultado de los controles se comunica al médico de empresa, no al empleador. Al médico de empresa sólo se le permite informar al empleador de la idoneidad o no del candidato para el puesto considerado. Por otra parte, los empleadores del Reino Unido y de Suecia creen que los controles deberían aplicarse a todos los trabajadores y tipos de empleo, con el fin de garantizar la "seguridad de la actividad empresarial” (Ethical issues in workplace drug testing in Europe, Ginebra, OIT 2003).
A continuación se ofrecen otras estadísticas de todo el mundo sobre esta cuestión:
En torno al 5% de las empresas de Irlanda utiliza alguna forma de comprobación del consumo de drogas por empleados, y en una reciente encuesta se señalaba que, previsiblemente, un 10% de las empresas introduciría los controles en 2005 (Irish Independent, 28 de junio de 2005).
Habitualmente, los empleadores de Nueva Zelanda sólo exigen la realización de CDLT para los puestos de alto riesgo. De acuerdo con el Institute of Environmental Science and Research de Nueva Zelanda, que realiza la mayoría de los controles, se ha pasado de los 3.000 que se efectuaban hace 10 años, a los 28.000 que se prevé que se realicen a lo largo de 2006. En las ocupaciones en sectores como los de la silvicultura, el transporte y el tratamiento de carne y aves de corral, los controles se llevan a cabo para toda la plantilla de las empresas (Dominion Post, 4 de marzo de 2006).
Según un estudio de 2002 llevado a cabo por la Alberta Alcohol and Drug Abuse Commission, el 8% de los 755 empleadores encuestados declaró que sus empresas contaban con programas de comprobación del consumo de alcohol o drogas, frente al 1% registrado en 1992 (Calgary Herald, 11 de junio de 2005).
En Estados Unidos, Los CDLT han aumentado en más de un 1.200% desde 1987, fecha en la que se promulgó la Ley federal para un lugar de trabajo libre de drogas, según señala la American Management Association. La Ley exige que las empresas que obtienen contratos o subvenciones federales cuenten con lugares de trabajo libres de drogas, y anima a los empleadores a formular políticas en materia de abuso de tales sustancias, y a impartir formación al respecto en el lugar de trabajo (Personnel Today, 25 de enero de 2006).
¿Tolerancia cero, o cultura de tolerancia?
La política de la OIT en la última década se ha centrado en un cambio hacia la prevención del abuso de sustancias en el lugar de trabajo, y contempla la definición de los problemas relacionados con el consumo de drogas y de alcohol como problemas de salud que deben tratarse del mismo modo que otras cuestiones de índole sanitaria. Con todo, algunas políticas de empresa se apartan de la visión nacional sobre el tema en sus respectivos países. Aunque la dependencia de las drogas en Canadá se considera una discapacidad y, por tanto, los que la padecen deben tener cabida en los lugares de trabajo, muchos empleadores canadienses adoptan un enfoque de tolerancia cero, en lugar de afrontar la carga de las pérdidas de la productividad y el aumento de los costes de rehabilitación (OS&H Canada, 1 de octubre de 2005).
Algunos creen que la adopción de una política de CDLT para toda la empresa, en lugar de actuar respecto a determinadas personas sobre la base de una sospecha razonable, constituye una solución viable al problema. Por ejemplo, British Airways adoptó recientemente una nueva política de control del consumo de drogas y de alcohol que afecta a la totalidad de su plantilla con base en el Reino Unido, desde los despachadores de equipaje a los directivos. La aerolínea declara que el objetivo de esta nueva política es mejorar la eficacia y la seguridad. Con arreglo a lo dispuesto en dicho instrumento, el nuevo personal puede ser sometido a controles aleatorios en los seis primeros meses de actividad, y lo mismo es aplicable en el caso de los trabajadores que regresan a su puesto después de un período de rehabilitación iniciado por el abuso de tales sustancias (Personnel Today, 29 de junio de 2004).
Del mismo modo, en Estados Unidos, una sección de la National Electrical Contractors Association (NECA) adoptó un programa de control aleatorio de consumo de drogas dirigido a sus contratistas y a la totalidad de sus empleados, desde los propietarios al personal de oficina. Tales controles aleatorios han constituido un objetivo largamente deseado por los líderes locales, pero, desde el punto de vista político, se trataba de un programa de difícil aplicación. De acuerdo con la NECA, el sector de la construcción en Estados Unidos se sitúa a la cabeza entre las ocupaciones en las que el abuso de este tipo de sustancias representa un problema. Con los controles anuales, los empleados conocen la fecha exacta de su realización, lo que, obviamente, pone en duda cualquier tipo de resultado. Sin embargo, en el caso de los controles aleatorios, los empleados son advertidos de su realización con tan sólo 8 horas de antelación (Quad City Times, 5 de enero de 2006).
Un laboratorio de pruebas de Adelaida, Australia, que realiza periódicamente análisis de orina a médicos para detectar el consumo de drogas entre estos profesionales, aboga por la obligatoriedad de este tipo de pruebas dirigidas en todos los médicos y pilotos. Sus responsables han tenido la oportunidad de examinar los resultados de las pruebas practicadas a médicos y han observado la presencia de fuertes analgésicos, petidina, morfina y benzodiacepinas, lo que les ha llevado a actuar. El Ministro de Sanidad espera actualmente un informe sobre la comprobación obligatoria del consumo de drogas aplicada a médicos antes de adoptar una decisión al respecto (Sunday Mail, 22 de enero de 2006).
Cuidado con el "falso positivo"
Supongamos que una persona consiente en someterse a una prueba de consumo de drogas, ya sea de carácter aleatorio o como medio de selección previo a la contratación. El resultado del laboratorio indica la presencia de rastros de heroína, un narcótico altamente adictivo. ¿Qué sucede entonces? A pesar de la primera conclusión, los expertos señalan que, en realidad, es posible que la persona en cuestión haya ingerido grandes cantidades de semillas de adormidera, y que no haya consumido heroína, ya que ambas sustancias derivan de la adormidera. Por esta razón, la Administración Federal de Estados Unidos ha elevado recientemente el umbral correspondiente a los opiáceos en CDLT a 2.000 nanogramos por mililitro, frente a los 300 nanogramos establecidos anteriormente (New York Times, 11 de enero de 2005).
Del mismo modo, algunas aseguran que el resultado de una prueba de consumo de drogas depende en parte del color del pelo. La prueba basada en el pelo cuenta con el respaldo de algunos empleadores porque permite detectar la presencia de droga hasta tres meses después de su consumo, mientras que, en los análisis de orina, tal período de comprobación oscila únicamente entre uno y tres días. Sin embargo, diversos estudios han puesto de manifiesto que las personas de pelo oscuro tienen más probabilidades de dar positivo en este tipo de pruebas debido a sus mayores niveles de melanina, que permiten que los compuestos de las drogas se combinen más fácilmente con el cabello (Associated Press, 31 de agosto de 2005). Es necesario validar los resultados de las pruebas y evaluar, con la ayuda de profesionales de la medicina, si los resultados positivos son indicativos de un abuso de sustancias (OH&S Canada, 2005).
Estos ejemplos dan idea del campo de minas potencial al que se enfrentan los empleadores que deciden aplicar una política de control del consumo de drogas. Sin embargo, resulta evidente que las empresas de todos los sectores desean contar con directrices más claras respecto al modo de abordar con eficacia el abuso de este tipo de sustancias en el lugar de trabajo. Un estudio de Blake Lapthorn Linnell sobre empleadores en el Reino Unido realizado en 2004 puso de relieve que casi la mitad de ellos carece de tales políticas de control, pero que tampoco saben por dónde empezar. En torno a dos tercios de los consultados señalaron que el Gobierno debía promulgar legislación sobre el control del consumo de drogas, siempre que se mantenga un equilibrio entre el derecho del empleador a seleccionar trabajadores que no sean consumidores de drogas ilegales, y el derecho a la intimidad del empleado (Personnel Today, 7 de septiembre de 2004).
Buenas prácticas en el CDLT
Si los empleadores deciden utilizar este tipo de pruebas, es importante que se utilicen buenas prácticas, como las siguientes:
Política de control: deberá existir por escrito un documento sobre tal política, cuyo contenido sea conocido por todos los interesados. En la política de control deberán abordarse las cuestiones de prevención, identificación, asesoramiento, tratamiento y rehabilitación, y deberá detallarse en qué momento se emprenderán acciones disciplinarias.
Confidencialidad: deberá observarse estrictamente.
Calidad: los métodos de investigación y confirmación deberán basarse en principios de química analítica diferentes, o en separaciones cromáticas distintas (primera prueba de inmunoanálisis, cromatografía de gas confirmador). Las pruebas serán efectuadas por un laboratorio acreditado que utilice directrices de procedimiento aceptadas.
Consulta: la política de control deberá formularse en consulta con los trabajadores y sus representantes.
Revisión: los procedimientos deberán someterse a revisiones periódicas con el fin de procurar su constante mejora.
¿Qué debe hacer un empresario en vez de aplicar las pruebas, o al aplicarlas?
Disponer de políticas y programas de prevención que sean conformes con el Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT de 1996.
Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT, 1996
El Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT de 1996, hace hincapié en el planteamiento preventivo, en el que:
se aboga por la evaluación conjunta por parte de los empleadores y los trabajadores y sus representantes de los efectos del consumo de alcohol y de drogas en el lugar de trabajo, y por la cooperación de las partes en la formulación de una política por escrito para la empresa;
se definen los problemas relacionados con el consumo de alcohol y drogas como problemas de salud, y se establece la necesidad de abordarlos, evitando todo tipo de discriminación, como cualquier otro problema de salud en el trabajo;
se recomienda que las políticas sobre consumo de drogas y de alcohol en el lugar de trabajo cubran todos los aspectos de la prevención, la reducción y la gestión de los problemas relacionados con esta forma de abuso, y que se integren programas de información, educación y formación pertinentes, siempre que sea posible, en amplios programas de desarrollo de recursos humanos, de condiciones de trabajo o salud y de seguridad en el trabajo; y
llega lejos en el establecimiento de principios éticos fundamentales para una acción concertada y eficaz, como los de confidencialidad de la información personal, y de autoridad del empleador para imponer medidas disciplinarias a los trabajadores por mala conducta profesional, incluso en los casos en que ésta se asocia al consumo de alcohol y drogas.
http://www.ilo.org/wow/PlanetWork/lang--es/WCMS_082286/index.htm
Realizar controles de consumo de drogas constituye un asunto intrínsecamente polémico que plantea la cuestión de dónde debe trazarse la línea divisoria entre el derecho a la intimidad y el derecho al profesionalismo. Planeta Trabajo evalúa la cuestión y examina el modo cómo evolucionan la nueva legislación, los estudios y los programas de prevención al respecto.
Es una parte de la Revista Trabajo No. 57, Septiembre 2006 - [pdf 2494 KB]
Fecha de la publicación 2006
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
Otros idiomas Français • English
Los controles de drogas en el lugar de trabajo (CDLT) constituyen un fenómeno relativamente nuevo en todo el mundo, que se difunde a través de las multinacionales de los países industrializados a las regiones en desarrollo. Algunos los prescriben como método eficaz para abordar el abuso de determinadas sustancias en el trabajo. Sin embargo, ¿lo es en realidad? La controversia rodea a los CDLT. Los aspectos considerados van desde el derecho a la intimidad, a la responsabilidad social y la función y responsabilidad potencial de empleadores y de la empresa privada. Por otra parte, en el debate influyen además cuestiones tales como la necesidad de determinar si los resultados de los controles son en realidad indicativos del abuso de sustancias en el trabajo, o si ponen de relieve fundamentalmente actividades realizadas fuera del lugar de trabajo.
El primer argumento a favor de los CDLT atañe sobre todo a las profesiones en las que la seguridad resulta esencial, en sectores como la medicina, el transporte y la construcción, en los que unos sentidos y una capacidad de juicio deteriorados pueden tener consecuencias fatales; la seguridad empresarial en lo que respecta a la productividad y la propiedad constituye asimismo un motivo de inquietud significativo. Por otra parte, los defensores de los CDLT argumentan que los empleadores han de asumir un "deber de asistencia" para proporcionar un entorno de trabajo seguro.
Abundan los argumentos a favor y en contra de los controles. Los que discrepan del valor de los CDLT argumentan que éstos sólo pueden indicar el uso de sustancias, y no la repercusión en el rendimiento, ni permiten distinguir entre uso y abuso. Además, los CDLT plantean varias consideraciones éticas, entre las que figura la confidencialidad de la información personal, y la determinación de si le asiste o no al empleador el derecho a saber lo que hacen sus empleados fuera del horario de trabajo. A ésto hay que añadir que los CDLT no son fiables al 100%, y que generan en ocasiones "falsos positivos".
El impacto del abuso de substancias en el trabajo
De acuerdo con el informe anual de 2005 de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas, 200 millones de personas en edad de trabajar de 15 a 64 años, lo que equivale al 5% de la población, consumió drogas ilícitas al menos una vez en 2005.
Ahondando en la cuestión, se observa que la región en la que el consumo de cannabis se encuentra más extendido es la de las islas del Pacífico, seguida de América del Norte y África. Casi dos tercios de los consumidores de anfetamina y metanfetamina en el mundo residen en Asia. Asimismo, dos tercios de los 14 millones de consumidores de cocaina en el planeta viven en América (UNODC, 2005).
El abuso de drogas le cuesta a la economía de Estados Unidos más de 250.000 millones de dólares al año, así como unos 500 millones de jornadas de trabajo perdidas. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos, que estima que hasta 9 millones de trabajadores del país consume drogas, señala que los empleados que abusan de estas sustancias y del alcohol registran un 66% más de absentismo laboral y presentan más demandas indemnizatorias que los no consumidores. Se ven envueltos en un porcentaje de accidentes en el lugar de trabajo que se cifra en torno al 50%, y utilizan las prestaciones sanitarias un 300% más que el resto de empleados. Además, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos señala que el 44% de los consumidores de estas sustancias ha vendido drogas a otros empleados, y un 18% ha robado a compañeros de trabajo para costearse su hábito (Personnel Today, 25 de enero de 2006).
Por su parte, en el Reino Unido, entre 11 y 17 millones de jornadas laborales se pierden cada año a causa del abuso del alcohol, lo que le cuesta anualmente a la economía unos 1.800 millones de libras esterlinas, según los datos de Alcohol Concern. Un estudio a cargo del Portman Group puso de relieve que el 63% de los empleados telefonea a sus empresas para decir que está enfermo después de emborracharse la noche anterior, en lugar de acudir a su puesto de trabajo (ibid).
Al estimar la pérdida en efectivo para la economía del país, han de considerarse así mismo los efectos de un mayor riesgo de lesión, depresión, estrés, deterioro del estado de ánimo, aumento del absentismo y elevados costes de indemnización y seguro de los trabajadores. Por ejemplo, el abuso de alcohol y drogas le cuesta a las empresas de Alberta, Canadá, más de 400 millones de dólares de Estados Unidos al año en pérdidas de productividad, según la Alberta Alcohol and Drug Addictions Commission.
¿Controlar o no controlar?
En los últimos años, estas graves circunstancias han provocado un creciente interés en todo el mundo por los CDLT. Tal proceso ha culminado en la promulgación de nuevas leyes en algunos países, un incremento de las pruebas sobre consumo de drogas en todo el mundo, y un llamamiento claro y firme por parte de los empleadores a favor de la adopción de directrices más explícitas respecto al modo de abordar eficazmente la cuestión.
No obstante, el debate pone sobre la mesa un gran número de argumentos éticos sensibles. Los detractores de los CDLT argumentan que el proceso de comprobación supone una invasión injustificada de la vida privada y la integridad física de las personas. Para contrarrestar tal argumento, en algunas leyes se ha estipulado que los CDLT sólo puedan efectuarse con el consentimiento de aquéllos que vayan a someterse a las pruebas. Los detractores de los CDLT responden a ésto que el "libre consentimiento" puede resultar imposible de obtener si los empleados temen las consecuencias de negarse a realizar los controles. Asimismo, otros argumentan que los empleados que rechazan someterse a una prueba de consumo de droga podrían levantar sospechas, sin querer, de que tienen algo que ocultar.
La negativa a cumplir un requisito relativo al CDLT incluido en un contrato de trabajo puede interpretarse como una violación disciplinaria en el Reino Unido, mientras que, en otros países europeos como Bélgica y Finlandia, se considera que derechos fundamentales como el derecho a la intimidad son indivisibles y, por tanto, una persona no puede consentir en su renuncia. En 2001, Finlandia promulgó una nueva ley destinada a legalizar los controles del consumo de drogas en el lugar de trabajo.
A pesar de la controversia suscitada, en especial respecto a los controles de consumo aleatorios, los laboratorios que las llevan a cabo en Irlanda, Países Bajos, Noruega y el Reino Unido manifiestan que se ha producido un aumento de la demanda. En Francia, Noruega y Países Bajos, sólo los trabajadores en puestos importantes en materia de seguridad "tradicionales" deben someterse a este tipo de controles en alguna de sus formas. En los Países Bajos las pruebas previas a la contratación con fines selectivos son ilegales. En Francia, sólo los médicos de empresa pueden decidir respecto a la realización de las pruebas, no el empleador. Por otro lado, en Finlandia, Francia, Bélgica, Alemania y Austria, el resultado de los controles se comunica al médico de empresa, no al empleador. Al médico de empresa sólo se le permite informar al empleador de la idoneidad o no del candidato para el puesto considerado. Por otra parte, los empleadores del Reino Unido y de Suecia creen que los controles deberían aplicarse a todos los trabajadores y tipos de empleo, con el fin de garantizar la "seguridad de la actividad empresarial” (Ethical issues in workplace drug testing in Europe, Ginebra, OIT 2003).
A continuación se ofrecen otras estadísticas de todo el mundo sobre esta cuestión:
En torno al 5% de las empresas de Irlanda utiliza alguna forma de comprobación del consumo de drogas por empleados, y en una reciente encuesta se señalaba que, previsiblemente, un 10% de las empresas introduciría los controles en 2005 (Irish Independent, 28 de junio de 2005).
Habitualmente, los empleadores de Nueva Zelanda sólo exigen la realización de CDLT para los puestos de alto riesgo. De acuerdo con el Institute of Environmental Science and Research de Nueva Zelanda, que realiza la mayoría de los controles, se ha pasado de los 3.000 que se efectuaban hace 10 años, a los 28.000 que se prevé que se realicen a lo largo de 2006. En las ocupaciones en sectores como los de la silvicultura, el transporte y el tratamiento de carne y aves de corral, los controles se llevan a cabo para toda la plantilla de las empresas (Dominion Post, 4 de marzo de 2006).
Según un estudio de 2002 llevado a cabo por la Alberta Alcohol and Drug Abuse Commission, el 8% de los 755 empleadores encuestados declaró que sus empresas contaban con programas de comprobación del consumo de alcohol o drogas, frente al 1% registrado en 1992 (Calgary Herald, 11 de junio de 2005).
En Estados Unidos, Los CDLT han aumentado en más de un 1.200% desde 1987, fecha en la que se promulgó la Ley federal para un lugar de trabajo libre de drogas, según señala la American Management Association. La Ley exige que las empresas que obtienen contratos o subvenciones federales cuenten con lugares de trabajo libres de drogas, y anima a los empleadores a formular políticas en materia de abuso de tales sustancias, y a impartir formación al respecto en el lugar de trabajo (Personnel Today, 25 de enero de 2006).
¿Tolerancia cero, o cultura de tolerancia?
La política de la OIT en la última década se ha centrado en un cambio hacia la prevención del abuso de sustancias en el lugar de trabajo, y contempla la definición de los problemas relacionados con el consumo de drogas y de alcohol como problemas de salud que deben tratarse del mismo modo que otras cuestiones de índole sanitaria. Con todo, algunas políticas de empresa se apartan de la visión nacional sobre el tema en sus respectivos países. Aunque la dependencia de las drogas en Canadá se considera una discapacidad y, por tanto, los que la padecen deben tener cabida en los lugares de trabajo, muchos empleadores canadienses adoptan un enfoque de tolerancia cero, en lugar de afrontar la carga de las pérdidas de la productividad y el aumento de los costes de rehabilitación (OS&H Canada, 1 de octubre de 2005).
Algunos creen que la adopción de una política de CDLT para toda la empresa, en lugar de actuar respecto a determinadas personas sobre la base de una sospecha razonable, constituye una solución viable al problema. Por ejemplo, British Airways adoptó recientemente una nueva política de control del consumo de drogas y de alcohol que afecta a la totalidad de su plantilla con base en el Reino Unido, desde los despachadores de equipaje a los directivos. La aerolínea declara que el objetivo de esta nueva política es mejorar la eficacia y la seguridad. Con arreglo a lo dispuesto en dicho instrumento, el nuevo personal puede ser sometido a controles aleatorios en los seis primeros meses de actividad, y lo mismo es aplicable en el caso de los trabajadores que regresan a su puesto después de un período de rehabilitación iniciado por el abuso de tales sustancias (Personnel Today, 29 de junio de 2004).
Del mismo modo, en Estados Unidos, una sección de la National Electrical Contractors Association (NECA) adoptó un programa de control aleatorio de consumo de drogas dirigido a sus contratistas y a la totalidad de sus empleados, desde los propietarios al personal de oficina. Tales controles aleatorios han constituido un objetivo largamente deseado por los líderes locales, pero, desde el punto de vista político, se trataba de un programa de difícil aplicación. De acuerdo con la NECA, el sector de la construcción en Estados Unidos se sitúa a la cabeza entre las ocupaciones en las que el abuso de este tipo de sustancias representa un problema. Con los controles anuales, los empleados conocen la fecha exacta de su realización, lo que, obviamente, pone en duda cualquier tipo de resultado. Sin embargo, en el caso de los controles aleatorios, los empleados son advertidos de su realización con tan sólo 8 horas de antelación (Quad City Times, 5 de enero de 2006).
Un laboratorio de pruebas de Adelaida, Australia, que realiza periódicamente análisis de orina a médicos para detectar el consumo de drogas entre estos profesionales, aboga por la obligatoriedad de este tipo de pruebas dirigidas en todos los médicos y pilotos. Sus responsables han tenido la oportunidad de examinar los resultados de las pruebas practicadas a médicos y han observado la presencia de fuertes analgésicos, petidina, morfina y benzodiacepinas, lo que les ha llevado a actuar. El Ministro de Sanidad espera actualmente un informe sobre la comprobación obligatoria del consumo de drogas aplicada a médicos antes de adoptar una decisión al respecto (Sunday Mail, 22 de enero de 2006).
Cuidado con el "falso positivo"
Supongamos que una persona consiente en someterse a una prueba de consumo de drogas, ya sea de carácter aleatorio o como medio de selección previo a la contratación. El resultado del laboratorio indica la presencia de rastros de heroína, un narcótico altamente adictivo. ¿Qué sucede entonces? A pesar de la primera conclusión, los expertos señalan que, en realidad, es posible que la persona en cuestión haya ingerido grandes cantidades de semillas de adormidera, y que no haya consumido heroína, ya que ambas sustancias derivan de la adormidera. Por esta razón, la Administración Federal de Estados Unidos ha elevado recientemente el umbral correspondiente a los opiáceos en CDLT a 2.000 nanogramos por mililitro, frente a los 300 nanogramos establecidos anteriormente (New York Times, 11 de enero de 2005).
Del mismo modo, algunas aseguran que el resultado de una prueba de consumo de drogas depende en parte del color del pelo. La prueba basada en el pelo cuenta con el respaldo de algunos empleadores porque permite detectar la presencia de droga hasta tres meses después de su consumo, mientras que, en los análisis de orina, tal período de comprobación oscila únicamente entre uno y tres días. Sin embargo, diversos estudios han puesto de manifiesto que las personas de pelo oscuro tienen más probabilidades de dar positivo en este tipo de pruebas debido a sus mayores niveles de melanina, que permiten que los compuestos de las drogas se combinen más fácilmente con el cabello (Associated Press, 31 de agosto de 2005). Es necesario validar los resultados de las pruebas y evaluar, con la ayuda de profesionales de la medicina, si los resultados positivos son indicativos de un abuso de sustancias (OH&S Canada, 2005).
Estos ejemplos dan idea del campo de minas potencial al que se enfrentan los empleadores que deciden aplicar una política de control del consumo de drogas. Sin embargo, resulta evidente que las empresas de todos los sectores desean contar con directrices más claras respecto al modo de abordar con eficacia el abuso de este tipo de sustancias en el lugar de trabajo. Un estudio de Blake Lapthorn Linnell sobre empleadores en el Reino Unido realizado en 2004 puso de relieve que casi la mitad de ellos carece de tales políticas de control, pero que tampoco saben por dónde empezar. En torno a dos tercios de los consultados señalaron que el Gobierno debía promulgar legislación sobre el control del consumo de drogas, siempre que se mantenga un equilibrio entre el derecho del empleador a seleccionar trabajadores que no sean consumidores de drogas ilegales, y el derecho a la intimidad del empleado (Personnel Today, 7 de septiembre de 2004).
Buenas prácticas en el CDLT
Si los empleadores deciden utilizar este tipo de pruebas, es importante que se utilicen buenas prácticas, como las siguientes:
Política de control: deberá existir por escrito un documento sobre tal política, cuyo contenido sea conocido por todos los interesados. En la política de control deberán abordarse las cuestiones de prevención, identificación, asesoramiento, tratamiento y rehabilitación, y deberá detallarse en qué momento se emprenderán acciones disciplinarias.
Confidencialidad: deberá observarse estrictamente.
Calidad: los métodos de investigación y confirmación deberán basarse en principios de química analítica diferentes, o en separaciones cromáticas distintas (primera prueba de inmunoanálisis, cromatografía de gas confirmador). Las pruebas serán efectuadas por un laboratorio acreditado que utilice directrices de procedimiento aceptadas.
Consulta: la política de control deberá formularse en consulta con los trabajadores y sus representantes.
Revisión: los procedimientos deberán someterse a revisiones periódicas con el fin de procurar su constante mejora.
¿Qué debe hacer un empresario en vez de aplicar las pruebas, o al aplicarlas?
Disponer de políticas y programas de prevención que sean conformes con el Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT de 1996.
Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT, 1996
El Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT de 1996, hace hincapié en el planteamiento preventivo, en el que:
se aboga por la evaluación conjunta por parte de los empleadores y los trabajadores y sus representantes de los efectos del consumo de alcohol y de drogas en el lugar de trabajo, y por la cooperación de las partes en la formulación de una política por escrito para la empresa;
se definen los problemas relacionados con el consumo de alcohol y drogas como problemas de salud, y se establece la necesidad de abordarlos, evitando todo tipo de discriminación, como cualquier otro problema de salud en el trabajo;
se recomienda que las políticas sobre consumo de drogas y de alcohol en el lugar de trabajo cubran todos los aspectos de la prevención, la reducción y la gestión de los problemas relacionados con esta forma de abuso, y que se integren programas de información, educación y formación pertinentes, siempre que sea posible, en amplios programas de desarrollo de recursos humanos, de condiciones de trabajo o salud y de seguridad en el trabajo; y
llega lejos en el establecimiento de principios éticos fundamentales para una acción concertada y eficaz, como los de confidencialidad de la información personal, y de autoridad del empleador para imponer medidas disciplinarias a los trabajadores por mala conducta profesional, incluso en los casos en que ésta se asocia al consumo de alcohol y drogas.
http://www.ilo.org/wow/PlanetWork/lang--es/WCMS_082286/index.htm
Consumo de alcohol y otras drogas en el medio laboral
Consumo de alcohol y otras drogas en el medio laboral
Consumption of alcohol and other drugs in the occupational environment
Enriqueta Ochoa Mangado(1), Agustín Madoz Gúrpide(2)
(1) Servicio de Psiquiatría. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid. España.
(2) Centro de Salud Mental de San Blas. Madrid. España.
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RESUMEN
El consumo de alcohol y otras drogas tiene una elevada prevalencia en la sociedad en general, y también entre la población trabajadora, repercutiendo sobre el medio laboral. La repercusión del consumo de estas sustancias en el medio laboral es muy importante (enfermedades, accidentes laborales, absentismo, incapacidades laborales, disminución de la productividad...). Se valora la necesidad de una política en el medio laboral encaminada a prevenir o minimizar los riesgos laborales derivados del consumo de estas sustancias, con programas de prevención y apoyo que aporten información básica de referencia y orienten al abordaje asistencial de los trabajadores afectados.
Palabras clave: Alcohol, droga ilegal, ámbito laboral, prevención, legislación laboral.
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ABSTRACT
The consumption of alcohol and other drugs has high prevalencia in the society in general, and in the population of workers especially, affecting on the occupational area. The repercussion of the consumption of these substances in the working enviroment is very important (diseases, occupational accidents, absenteeism, occupational disabilities, decrease of the productivity...). They are necessary political measurements in the occupational area to prevent and to minimize the risks derived from the consumption of these substances. There should be included programs of prevention and support, which offer basic information and orientation to the medical aproach of the affected workers.
Key words: Alcohol, illegal drug, occupational area, prevention, occupational legislation.
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Introducción
La legislación sobre materia laboral en España surge dentro del marco de la Constitución1 que indica el deber de los poderes públicos por velar por la seguridad e higiene en el trabajo (Art. 40), y el derecho a disfrutar de un medio ambiente laboral adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo (Art. 45). Estos deberes y derechos plantean la necesidad de desarrollar políticas de promoción de la salud en el trabajo. Dentro de estas políticas se encuentran las de prevención y asistencia de problemas relacionados con el alcohol y otras drogas, que se enmarcan también en el marco de las leyes sobre Salud y Seguridad en el Trabajo.
Las condiciones de trabajo son una parte importante en la vida y pueden tener una decisiva influencia en los niveles de salud y bienestar, dentro y fuera del ámbito laboral. La prevención de riesgos laborales es un deber de las empresas y un derecho de los trabajadores, los cuales también deben velar por la protección de su propia salud y la de sus compañeros. La Unión Europea considera un objetivo básico de las políticas laborales la protección de la salud de los trabajadores mediante la prevención de riesgos directamente derivados del trabajo y de los riesgos que pueden afectar al rendimiento laboral.
La gravedad de los consumos de alcohol y/o otras drogas en el medio laboral ha sido reconocida desde hace tiempo por la Organización Internacional del Trabajo, que considera que el consumo de alcohol y de drogas es un problema que concierne a un número elevado de trabajadores2. Señala que los efectos nocivos del consumo de alcohol y drogas en el lugar de trabajo y en el rendimiento laboral son corrientes a todos los niveles. La seguridad profesional y la productividad pueden verse afectados de forma adversa por empleados bajo el influjo del alcohol o las drogas3. Indica también como el consumo de alcohol y drogas por los trabajadores produce un fuerte impacto, que se extiende a familia y compañeros de trabajo que son afectados en términos de pérdida de ingresos, estrés y baja moral4. Por tanto el consumo de alcohol y otras drogas es un problema que no sólo afecta al consumidor, sino también al ambiente laboral y la eficacia de una empresa.
Prevalencia de consumo de alcohol y otras drogas en el medio laboral
La elevada prevalencia entre la población trabajadora del consumo de alcohol y/o otras drogas convierte estos consumos en un problema de gran magnitud. Los primeros estudios a nivel nacional sobre el consumo de drogas en el medio laboral5,6 así como estudios en Estados Unidos7 y Europa8 corroboran las elevadas prevalencias, con cifras semejantes a las referidas por las Encuestas Domiciliarias sobre Consumo de Drogas9 , las Encuestas sobre Drogas a la Población Escolar10 y el Observatorio Español sobre Drogas11.
Respecto al alcohol, según la última Encuesta Domiciliaria sobre Consumo de Drogas9, su consumo y abuso alcanza prevalencias más altas en la población activa asalariada que en el total de la población. Un 95% de la población laboral ha tomado bebidas alcohólicas alguna vez y el 90% lo han hecho en los últimos doce meses. Estiman que el 12% de los trabajadores beben con niveles de consumo que suponen un riesgo para la salud. El 26% de los bebedores han presentado problemas derivados por el uso de alcohol, y casi un 7% de los bebedores han sufrido algún tipo de consecuencia laboral negativa por el uso del alcohol (accidentes, sanciones, absentismo, despidos).
Un reciente estudio realizado en 2006 en la Comunidad de Madrid, encuentra también que el 95% de los ocupados consumió alcohol alguna vez, el 93% lo hizo en los últimos doce meses, 86% en el último mes y 65% en la última semana. La cantidad media de alcohol consumido es de 45 ml./día (41ml. en días laborables y 48 ml. los fines de semana), siendo mayor en varones que en mujeres. Los consumos más altos los realizan la población entre 24- 34 años los días laborables (46 ml./día de media) y los de 16-24 años en fin de semana (72 ml./día de media). Al valorar la frecuencia de consumo, el 40% bebió con frecuencia media (1 a 4 veces/semana), y el 13% lo hizo con frecuencia elevada (5 a 7 veces/semana). Según la cantidad diaria ingerida, el 23% son bebedores moderados (21-60 gr./día en varones y 21-40 gr. en mujeres), y el 10% son bebedores abusivos (más de 60 gr./día en varones y 40 gr./ día en mujeres). De este 10%, un 2,5% beben con frecuencia elevada (diario o casi diario) un 5,6% lo hacen con frecuencia media (hasta cuatro días por semana), y tan sólo un 1,9% bebían 1 o 2 días en semana. Los bebedores abusivos son con mayor frecuencia hombres (12,6%) que mujeres (6,9%). Por edad destacan los de 16-24 años (15,2%) y los de 25- 34 años (10%). El lugar donde se consume con más frecuencia es en bares, pubs y cafeterías, pero casi el 2% lo hace en el trabajo12.
Otros estudios en nuestro medio encuentran cifras más altas, ya que según éstos el 14% de los trabajadores son bebedores abusivos13,14.
El cannabis es la sustancia psicoactiva ilegal más consumida, y entre determinados segmentos de población tiene prevalencias casi tan importantes como el tabaco y el alcohol. Un 54% de los activos laboralmente refieren haberlo consumido alguna vez, el 34% lo han hecho en los últimos doce meses y el 27% en los últimos treinta días. El 10% de los trabajadores refiere su consumo habitual (de 3 a 7 veces/semana). Consumen con más frecuencia los varones, y aquellos entre 16-34 años12. Estos consumos son mucho más frecuentes que los referidos en estudios más antiguos, que indicaban un consumo en el último mes en población activa del 7-9%13-15.
La cocaína es también una sustancia ilegal bastante consumida entre algunos segmentos de la población laboral. Un 22% de los activos laboralmente han consumido cocaína alguna vez, un 12% lo han hecho en los últimos doce meses y el 7,5% en los últimos treinta días. El consumo es más esporádico que en otras sustancias: así el 0,4% refiere consumirla con frecuencia diaria o casi-diaria. Los varones consumen más que las mujeres, especialmente los de 16-34 años12. Esta prevalencia de consumo ha aumentado de forma importante en los últimos 10 años, que referían prevalencias mensuales entre el 1,6-3%13-15.
El consumo de alucinógenos, drogas de síntesis y anfetaminas está muy asociado entre ellas, y también al de cocaína y cannabis. Aunque su uso frecuente no es muy amplio, aunque en ciertos segmentos de población laboral como entre los varones de 16-24 años es importante, con una prevalencia del 7-10% en los últimos doce meses12. Este consumo ha aumentado en los últimos años, pasando de 0,8-1% hace 10 años al 1-3% actual13-15.
Un 0,4% de los activos laboralmente han consumido heroína alguna vez y un 0,1% lo hicieron en los últimos doce meses. Parece que el consumo de heroína en población laboral ha descendido claramente en los últimos 10 años. El perfil de sus consumidores en situación laboral activa corresponde a varones (3/1), de edades entre 25-34 años actual12-15.
Entre los consumidores de drogas ilegales, el 33% ha experimentado alguna consecuencia negativa y un 7,6% presentó consecuencias laborales negativas14.
Consecuencias derivadas del consumo de drogas
El 55,7% de los trabajadores consideran que el alcohol y las drogas son un problema importante en el mundo laboral. Enfermedades, accidentes laborales, disminución de la productividad y mal ambiente entre compañeros, son las principales razones por las que el alcohol y las otras drogas se consideran un problema en el mundo laboral12.
La repercusión que el consumo de alcohol y/o otras drogas produce en el medio laboral es muy importante. Según estudios de la International Labour Organization16, los trabajadores que consumen alcohol y otras drogas presentan un absentismo laboral de 2 a 3 veces mayor que el resto de los trabajadores. La bajas por enfermedad de estos trabajadores dependientes del alcohol u otras drogas tiene un coste 3 veces mayor a las del resto de los empleados, a la vez que esas mismas personas perciben también indemnizaciones por un importe 5 veces mayor que el resto de sus compañeros. El 20-25% de los accidentes laborales ocurren en trabajadores que se encuentran bajo los efectos del alcohol u otras drogas, y causan lesiones a ellos mismos u a otros. El consumo de alcohol y otras drogas afecta negativamente a la productividad, ocasionando importantes perjuicios a empresarios y trabajadores por absentismo, desajustes laborales, incapacidades laborales, rotación del personal, reducción del rendimiento laboral y mala calidad del trabajo17.
En España se calcula que entre el 15-25% de la siniestrabilidad laboral se debe a problemas relacionados con el alcohol. Los bebedores tienen 3 veces más accidentes en el trabajo que otros trabajadores, perdiendo muchos más días laborables por enfermedad. El uso de cannabis afecta negativamente a la capacidad de realizar tareas que requieren atención y concentración, aumentando el riesgo de accidentes laborales. Muchos consumidores de cocaína pueden tener problemas, tanto en tareas que requieran atención y concentración como por absentismo laboral y otras consecuencias. El uso de estimulantes incrementa el riesgo de padecer accidentes de trabajo o de tráfico. Estudios nacionales en población laboral mostraron que el 23-31% de los trabajadores consumidores de drogas han tenido alguna consecuencia negativa derivada de sus consumos, y el 13-15% fueron de carácter laboral (bajas laborales, absentismo, accidentes laborales, tensiones laborales, bajo rendimiento laboral...)12.
Factores de riesgo en el consumo de alcohol y otras drogas
La causalidad del uso de drogas es multifactorial, influyendo factores personales, familiares y sociales, como la búsqueda de satisfacción inmediata o la tendencia a la evasión y al aturdimiento ante determinadas situaciones18. Factores no laborables y laborables pueden influir el consumo de alcohol, cocaína, y cannabis.
Diversas variables se consideran factores de riesgo no laborales, ya sean familiares, sociales o personales (Tabla I).
Los factores laborales que se consideran de riesgo para el consumo se describen en la Tabla II.
Estos factores laborales pueden tener un peso real superior al explicitado verbalmente entre las razones para consumir alcohol u otras drogas18.
Además, el entorno laboral puede comportar la exposición a otros factores de riesgo para el abuso de drogas, aumentando la probabilidad de desarrollar problemas derivados del consumo de drogas. Hay trabajos que potencian situaciones de riesgo alcohólico u de otras drogas, como aquellos en los que hay disponibilidad de alcohol (bares, etc), presión social para beber o consumir estimulantes en trabajos dependientes de la relación social, o presión del entorno laboral donde otros trabajadores consumen habitualmente.
En relación con la presencia de las drogas en el lugar de trabajo, el 55% indica que conoce a algún compañero de trabajo que bebe en exceso o consume alguna droga12. Entre los trabajadores, los más jóvenes (de 16 a 34 años) y especialmente los de 12 a 24 años, son los que están en situación de mayor riesgo. Estos jóvenes son los que tienen prevalencias más altas de abuso de alcohol y también de consumo de cannabis, éxtasis o cocaína. Y por estos consumos pueden presentar consecuencias negativas, tanto a nivel de salud, familiar, social y laboral. Por esta situación de mayor riesgo y vulnerabilidad, en especial los de 16 a 24 años, se requiere acciones prioritarias en las empresas y por parte de las instituciones. Estas acciones se basarán en una buena información sobre los riesgos de las drogas, formación en actitudes saludables, prevención en ciertos ámbitos (familia, ocio, relaciones grupales...), así como una pronta atención cuando empiezan a sufrir las primeras consecuencias de los consumos.
Políticas de actuación
La importancia de actuar en el campo de las adicciones deriva de los enormes costes directos e indirectos que el consumo de alcohol, cocaína u otros psicoestimulantes, cannabis, heroína, psicofármacos... provocan en el medio laboral, al generar problemas de salud, incrementar los riesgos de accidentes laborales, favorecer la conflictividad, las bajas laborales, el absentismo, la disminución de la productividad... 19.
Las administraciones sanitarias, en el marco de sus competencias tienen que promover actuaciones que permitan conocer la salud de los trabajadores y posibiliten el desarrollo de programas de prevención para los problemas detectados. Deben de poner en marcha en el medio laboral programas de prevención sobre el consumo de alcohol y otras drogas, así como impulsar programas asistenciales que faciliten la atención de los trabajadores que lo precisen. Los costes derivados del uso de sustancias en el lugar de trabajo superan ampliamente los que puedan derivarse de las programas de prevención y asistencia20.
Los programas de prevención y apoyo en relación con las drogas deben realizarse en cualquier empresa, independientemente de su tamaño. Deberán ser flexibles y adaptables a las distintas realidades. Estos programas contarán con la participación de los diversos sectores de la empresa y de los empleados, respondiendo a sus preguntas e inquietudes, y presentándolos de forma positiva, no sancionadora.
Los programas para prevenir o minimizar los problemas de consumo deben abarcar diversos aspectos, que van desde la información hasta la facilitación de la asistencia de los trabajadores enfermos que lo deseen21 (Tabla III).
Los programas de prevención encaminados a mejorar la situación de los trabajadores en relación con el consumo de drogas deben promover cambios de estilo de vida, e incluso de cultura de la salud dentro de la empresa. Para ello es importante conocer las actitudes y conductas de los trabajadores hacia los consumos, antes de definir los objetivos de carácter preventivo y asistencial.
Las políticas preventivas en relación con el alcohol y otras drogas deben de ser informativas, de protección y de sensibilización. Con carácter preventivo se facilitará el no consumo en la empresa (supresión de venta interior, mejorar las condiciones de trabajo....). Respecto a los trabajadores se buscará cambiar actitudes y conductas en relación al consumo, con información amplia, clara y ajustada a la realidad sobre las drogas y las consecuencias sobre su abuso21.
Se buscará detectar precozmente los problemas existentes relacionados con el consumo y facilitar la atención a los trabajadores adictos que lo deseen.
Los procedimientos diagnósticos para detectar los problemas deben ser conocidos y aceptados voluntariamente por los usuarios, respetando su confidencialidad. Los tratamientos se propondrán evitando la marginación de la persona a tratar y se facilitará la normalización y reinserción laboral.
Dentro de las políticas para controlar el consumo de alcohol en la empresa pueden realizarse diversas medidas como supresión de la venta de alcohol dentro del recinto de la empresa, detección precoz de bebedores excesivos, detección de problemas relacionados con el alcohol, ofertar a los bebedores excesivos y a los dependientes atención personalizada para reducir o abandonar el consumo de alcohol. Si lo acepta, asegurar la confidencialidad y proteger la seguridad del puesto de trabajo. Si no acepta la ayuda y el problema continúa o se agrava, aplicar medidas disciplinarias escalonadas, evitando que sean irreversibles21.
En la detección precoz de los consumos puede ser útil prestar atención a diversos síntomas que sin ser patognomónicos orientan a pensar en abuso de alcohol y/o otras sustancias21 (Tabla IV).
Se debe de valorar la cantidad consumida, el patrón de consumo y si presentan criterios de dependencia de alcohol. El CAGE puede ser útil en la detección de problemas relacionados con el alcohol22. En bebedores de riesgo sin dependencia se informará de los riesgos que pueden producir el uso de alcohol y las ventajas de disminuir la ingesta. La realización de controles de orina pueden ser útiles para la determinación reciente de consumo de drogas, pero debe realizarse con las garantías jurídicas y éticas necesarias.
La política de drogas de la empresa debe garantizar que su objetivo no es perseguir a los adictos, sino contribuir a mejorar las condiciones de salud y seguridad en la empresa. El hecho de que la embriaguez y el consumo de drogas sea motivo de sanción o despido para los trabajadores puede dificultar las políticas de drogas de la empresa. En lugar de asumir una posición punitiva y sancionadora, la empresa debe contribuir a prevenir, detectar precozmente o mejorar situaciones problemáticas en relación con las drogas. La legislación vigente regula el despido disciplinario por causas derivadas del consumo de alcohol y otras drogas si repercuten negativamente en el trabajo23. Esta medida debe de ser la última a adoptar, y antes de ella deben de utilizarse sanciones intermedias, como faltas leves, graves y muy graves.
La mayor parte de las empresas no han establecido protocolos para la identificación precoz de los trabajadores que presentan problemas con el alcohol u otras drogas. En general, las empresas no reaccionan hasta que se produce una crisis originada por el grave comportamiento del trabajador y existe grave repercusión en el medio laboral. Cuando las circunstancias obligan a la empresa a tomar decisiones, pueden ser excesivas por temor a las repercusiones negativas, con sanciones disciplinarias que con frecuencia excluyen más al dependiente.
Algunos autores recomiendan un protocolo de actuación para los pacientes con trastornos mentales graves, que es aplicable a los pacientes con adicción a alcohol u otras drogas24-26.
Confrontar al trabajador enfermo con las alteraciones que padece y sus consecuencias laborales, por parte de las personas más adecuadas como médico de empresa, especialista de prevención de medios laborales, superior jerárquico, miembro del equipo de dirección....
Valorar el grado de conciencia respecto a los consumos que presenta, a sus conductas y a la posible motivación para iniciar tratamiento. La frecuente minimización de los consumos que realiza el adicto debe confrontarse con la repercusión en las conductas que realiza.
Documentar las alteraciones de conducta del trabajador, percibidas por compañeros y/o supervisores, jefes, representantes sindicales u otros.
Comunicar por escrito a la Directiva del centro y al Servicio de Prevención de riesgos laborales, solicitando valoración del trabajador dependiente de sustancias.
Citar al trabajador por vía convencional en el servicio de Prevención, según el art. 22 de la ley 31/9527 para realizar examen del estado de salud, con las garantías habituales de confidencialidad, etc. y se emitirá un juicio clínico-laboral y grado de aptitud para su puesto de trabajo.
Si el trabajador no acude a la citación previa, citar por escrito mediante carta certificada o burofax para reconocimiento médico obligatorio por sospecha de riesgo para él mismo o para terceros, tras la aprobación preceptiva del Comité de Salud y Seguridad del centro. Si tampoco acude se realizará comunicación a Dirección-Gerencia para solicitar valoración médica involuntaria por vía judicial.
Tras la evaluación el trabajador será remitido a su médico de referencia para ser evaluado por los profesionales sanitarios convenientes.
Si el trabajador niega el consumo y las alteraciones conductuales, se consultará con sus familiares si es posible.
Siempre que sea posible, se modificará el trabajo del paciente para hacer lo posible que siga trabajando.
En casos de máxima gravedad, se activarán los protocolos de intervención urgente con intervención de los profesionales que marcan la ley de Seguridad de Prevención de riesgos Laborales.
Aunque el artículo 35.1 de la Constitución1 establece que los ciudadanos tienen el derecho y el deber de trabajar, se trata de una capacidad que precisa determinadas aptitudes funcionales para llevarla a la práctica. Por ello además de valorar el diagnóstico y la situación en que se encuentra el adicto, es importante valorar las capacidades del afectado para el empleo específico28. Su posibilidad de trabajar depende de múltiples variables, como el grado de adicción y si se encuentra en fase de consumo o de abstinencia, la afectación de los consumos en sus funciones ejecutivas, considerando también la adecuada competencia psicosocial que mantenga y las demandas que le provoca un determinado trabajo. Es importante valorar los recursos cognitivos que mantiene y el riesgo de que sus conductas y enfermedad ocasionen malestar clínicamente significativo o deterioro del funcionamiento laboral26.
No es infrecuente que durante la intoxicación de alcohol u otras drogas (principalmente estimulantes) se produzcan amenazas o conducta violentas en el medio laboral. Si estas aparecen se utilizará las mismas estrategias de intervención que en las conductas agresivas fuera del marco de la intoxicación26:
Técnica de desactivación o de desescalada. En primer lugar, verbalmente, se tratará de reducir la tensión, dirigiéndose al paciente de forma tranquila y no provocadora, intentando establecer una conversación y plantearle otras alternativas más eficaces, así como ofrecer medicación para su toma voluntaria si lo precisa.
Intervención contra la voluntad del trabajador, con empleo de contención física, sujeción mecánica e intervención farmacológica si existe riesgo elevado para él o para otros.
Una vez sedado se vigilará de forma continuada y se aplicarán los exámenes médicos precisos para el diagnóstico y tratamiento más eficaz.
Conclusiones
El consumo de alcohol y/ otras drogas es muy prevalente en el medio laboral. Se estima que el 10% de los activos laboralmente son bebedores de riesgo (más de 40 gr./día en mujeres y de 60 gr./día en varones), y el 8% son bebedores abusivos y frecuentes. Las prevalencias consumo de otras drogas en el último mes se estiman en 27% para el cannabis, 7,5% para la cocaína, 2,7% para las drogas de síntesis y 1% para los alucinógenos. El consumo de heroína es menor del 0,1%.
La repercusión que el consumo de alcohol y/o otras drogas produce en el medio laboral es muy importante. Producen importantes perjuicios a la empresa y a sus compañeros por el aumento de enfermedades, accidentes laborales, absentismo, e incapacidades laborales, junto con disminución de la productividad, y mal ambiente laboral. Por ello son necesarios programas de prevención y apoyo en relación con el consumo de alcohol y otras drogas en cualquier empresa. Estos programas aportarán información básica de referencia, pautas para plantear actuaciones preventivas, orientación para el abordaje asistencial de los trabajadores con problemas y criterios de derivación asistencial.
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Dirección para correspondencia:
Dra. Enriqueta Ochoa Mangado
Servicio de Psiquiatría.
Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Ctra Colmenar Km 9,100.
28034 Madrid (España)
eochoa.hrc@salud.madrid.org
© 2011 Escuela Nacional de Medicina del Trabajo
Ciudad Universitaria-Facultad de Medicina- Pabellón 8
28040 Madrid
Tel.: 91 822 40 31 /40 32
Fax: 91 543 24 66
revistaenmt@isciii.es
http://www.tapatios.com/foros/empleos/consumo_trabajo.html
Consumption of alcohol and other drugs in the occupational environment
Enriqueta Ochoa Mangado(1), Agustín Madoz Gúrpide(2)
(1) Servicio de Psiquiatría. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid. España.
(2) Centro de Salud Mental de San Blas. Madrid. España.
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RESUMEN
El consumo de alcohol y otras drogas tiene una elevada prevalencia en la sociedad en general, y también entre la población trabajadora, repercutiendo sobre el medio laboral. La repercusión del consumo de estas sustancias en el medio laboral es muy importante (enfermedades, accidentes laborales, absentismo, incapacidades laborales, disminución de la productividad...). Se valora la necesidad de una política en el medio laboral encaminada a prevenir o minimizar los riesgos laborales derivados del consumo de estas sustancias, con programas de prevención y apoyo que aporten información básica de referencia y orienten al abordaje asistencial de los trabajadores afectados.
Palabras clave: Alcohol, droga ilegal, ámbito laboral, prevención, legislación laboral.
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ABSTRACT
The consumption of alcohol and other drugs has high prevalencia in the society in general, and in the population of workers especially, affecting on the occupational area. The repercussion of the consumption of these substances in the working enviroment is very important (diseases, occupational accidents, absenteeism, occupational disabilities, decrease of the productivity...). They are necessary political measurements in the occupational area to prevent and to minimize the risks derived from the consumption of these substances. There should be included programs of prevention and support, which offer basic information and orientation to the medical aproach of the affected workers.
Key words: Alcohol, illegal drug, occupational area, prevention, occupational legislation.
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Introducción
La legislación sobre materia laboral en España surge dentro del marco de la Constitución1 que indica el deber de los poderes públicos por velar por la seguridad e higiene en el trabajo (Art. 40), y el derecho a disfrutar de un medio ambiente laboral adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo (Art. 45). Estos deberes y derechos plantean la necesidad de desarrollar políticas de promoción de la salud en el trabajo. Dentro de estas políticas se encuentran las de prevención y asistencia de problemas relacionados con el alcohol y otras drogas, que se enmarcan también en el marco de las leyes sobre Salud y Seguridad en el Trabajo.
Las condiciones de trabajo son una parte importante en la vida y pueden tener una decisiva influencia en los niveles de salud y bienestar, dentro y fuera del ámbito laboral. La prevención de riesgos laborales es un deber de las empresas y un derecho de los trabajadores, los cuales también deben velar por la protección de su propia salud y la de sus compañeros. La Unión Europea considera un objetivo básico de las políticas laborales la protección de la salud de los trabajadores mediante la prevención de riesgos directamente derivados del trabajo y de los riesgos que pueden afectar al rendimiento laboral.
La gravedad de los consumos de alcohol y/o otras drogas en el medio laboral ha sido reconocida desde hace tiempo por la Organización Internacional del Trabajo, que considera que el consumo de alcohol y de drogas es un problema que concierne a un número elevado de trabajadores2. Señala que los efectos nocivos del consumo de alcohol y drogas en el lugar de trabajo y en el rendimiento laboral son corrientes a todos los niveles. La seguridad profesional y la productividad pueden verse afectados de forma adversa por empleados bajo el influjo del alcohol o las drogas3. Indica también como el consumo de alcohol y drogas por los trabajadores produce un fuerte impacto, que se extiende a familia y compañeros de trabajo que son afectados en términos de pérdida de ingresos, estrés y baja moral4. Por tanto el consumo de alcohol y otras drogas es un problema que no sólo afecta al consumidor, sino también al ambiente laboral y la eficacia de una empresa.
Prevalencia de consumo de alcohol y otras drogas en el medio laboral
La elevada prevalencia entre la población trabajadora del consumo de alcohol y/o otras drogas convierte estos consumos en un problema de gran magnitud. Los primeros estudios a nivel nacional sobre el consumo de drogas en el medio laboral5,6 así como estudios en Estados Unidos7 y Europa8 corroboran las elevadas prevalencias, con cifras semejantes a las referidas por las Encuestas Domiciliarias sobre Consumo de Drogas9 , las Encuestas sobre Drogas a la Población Escolar10 y el Observatorio Español sobre Drogas11.
Respecto al alcohol, según la última Encuesta Domiciliaria sobre Consumo de Drogas9, su consumo y abuso alcanza prevalencias más altas en la población activa asalariada que en el total de la población. Un 95% de la población laboral ha tomado bebidas alcohólicas alguna vez y el 90% lo han hecho en los últimos doce meses. Estiman que el 12% de los trabajadores beben con niveles de consumo que suponen un riesgo para la salud. El 26% de los bebedores han presentado problemas derivados por el uso de alcohol, y casi un 7% de los bebedores han sufrido algún tipo de consecuencia laboral negativa por el uso del alcohol (accidentes, sanciones, absentismo, despidos).
Un reciente estudio realizado en 2006 en la Comunidad de Madrid, encuentra también que el 95% de los ocupados consumió alcohol alguna vez, el 93% lo hizo en los últimos doce meses, 86% en el último mes y 65% en la última semana. La cantidad media de alcohol consumido es de 45 ml./día (41ml. en días laborables y 48 ml. los fines de semana), siendo mayor en varones que en mujeres. Los consumos más altos los realizan la población entre 24- 34 años los días laborables (46 ml./día de media) y los de 16-24 años en fin de semana (72 ml./día de media). Al valorar la frecuencia de consumo, el 40% bebió con frecuencia media (1 a 4 veces/semana), y el 13% lo hizo con frecuencia elevada (5 a 7 veces/semana). Según la cantidad diaria ingerida, el 23% son bebedores moderados (21-60 gr./día en varones y 21-40 gr. en mujeres), y el 10% son bebedores abusivos (más de 60 gr./día en varones y 40 gr./ día en mujeres). De este 10%, un 2,5% beben con frecuencia elevada (diario o casi diario) un 5,6% lo hacen con frecuencia media (hasta cuatro días por semana), y tan sólo un 1,9% bebían 1 o 2 días en semana. Los bebedores abusivos son con mayor frecuencia hombres (12,6%) que mujeres (6,9%). Por edad destacan los de 16-24 años (15,2%) y los de 25- 34 años (10%). El lugar donde se consume con más frecuencia es en bares, pubs y cafeterías, pero casi el 2% lo hace en el trabajo12.
Otros estudios en nuestro medio encuentran cifras más altas, ya que según éstos el 14% de los trabajadores son bebedores abusivos13,14.
El cannabis es la sustancia psicoactiva ilegal más consumida, y entre determinados segmentos de población tiene prevalencias casi tan importantes como el tabaco y el alcohol. Un 54% de los activos laboralmente refieren haberlo consumido alguna vez, el 34% lo han hecho en los últimos doce meses y el 27% en los últimos treinta días. El 10% de los trabajadores refiere su consumo habitual (de 3 a 7 veces/semana). Consumen con más frecuencia los varones, y aquellos entre 16-34 años12. Estos consumos son mucho más frecuentes que los referidos en estudios más antiguos, que indicaban un consumo en el último mes en población activa del 7-9%13-15.
La cocaína es también una sustancia ilegal bastante consumida entre algunos segmentos de la población laboral. Un 22% de los activos laboralmente han consumido cocaína alguna vez, un 12% lo han hecho en los últimos doce meses y el 7,5% en los últimos treinta días. El consumo es más esporádico que en otras sustancias: así el 0,4% refiere consumirla con frecuencia diaria o casi-diaria. Los varones consumen más que las mujeres, especialmente los de 16-34 años12. Esta prevalencia de consumo ha aumentado de forma importante en los últimos 10 años, que referían prevalencias mensuales entre el 1,6-3%13-15.
El consumo de alucinógenos, drogas de síntesis y anfetaminas está muy asociado entre ellas, y también al de cocaína y cannabis. Aunque su uso frecuente no es muy amplio, aunque en ciertos segmentos de población laboral como entre los varones de 16-24 años es importante, con una prevalencia del 7-10% en los últimos doce meses12. Este consumo ha aumentado en los últimos años, pasando de 0,8-1% hace 10 años al 1-3% actual13-15.
Un 0,4% de los activos laboralmente han consumido heroína alguna vez y un 0,1% lo hicieron en los últimos doce meses. Parece que el consumo de heroína en población laboral ha descendido claramente en los últimos 10 años. El perfil de sus consumidores en situación laboral activa corresponde a varones (3/1), de edades entre 25-34 años actual12-15.
Entre los consumidores de drogas ilegales, el 33% ha experimentado alguna consecuencia negativa y un 7,6% presentó consecuencias laborales negativas14.
Consecuencias derivadas del consumo de drogas
El 55,7% de los trabajadores consideran que el alcohol y las drogas son un problema importante en el mundo laboral. Enfermedades, accidentes laborales, disminución de la productividad y mal ambiente entre compañeros, son las principales razones por las que el alcohol y las otras drogas se consideran un problema en el mundo laboral12.
La repercusión que el consumo de alcohol y/o otras drogas produce en el medio laboral es muy importante. Según estudios de la International Labour Organization16, los trabajadores que consumen alcohol y otras drogas presentan un absentismo laboral de 2 a 3 veces mayor que el resto de los trabajadores. La bajas por enfermedad de estos trabajadores dependientes del alcohol u otras drogas tiene un coste 3 veces mayor a las del resto de los empleados, a la vez que esas mismas personas perciben también indemnizaciones por un importe 5 veces mayor que el resto de sus compañeros. El 20-25% de los accidentes laborales ocurren en trabajadores que se encuentran bajo los efectos del alcohol u otras drogas, y causan lesiones a ellos mismos u a otros. El consumo de alcohol y otras drogas afecta negativamente a la productividad, ocasionando importantes perjuicios a empresarios y trabajadores por absentismo, desajustes laborales, incapacidades laborales, rotación del personal, reducción del rendimiento laboral y mala calidad del trabajo17.
En España se calcula que entre el 15-25% de la siniestrabilidad laboral se debe a problemas relacionados con el alcohol. Los bebedores tienen 3 veces más accidentes en el trabajo que otros trabajadores, perdiendo muchos más días laborables por enfermedad. El uso de cannabis afecta negativamente a la capacidad de realizar tareas que requieren atención y concentración, aumentando el riesgo de accidentes laborales. Muchos consumidores de cocaína pueden tener problemas, tanto en tareas que requieran atención y concentración como por absentismo laboral y otras consecuencias. El uso de estimulantes incrementa el riesgo de padecer accidentes de trabajo o de tráfico. Estudios nacionales en población laboral mostraron que el 23-31% de los trabajadores consumidores de drogas han tenido alguna consecuencia negativa derivada de sus consumos, y el 13-15% fueron de carácter laboral (bajas laborales, absentismo, accidentes laborales, tensiones laborales, bajo rendimiento laboral...)12.
Factores de riesgo en el consumo de alcohol y otras drogas
La causalidad del uso de drogas es multifactorial, influyendo factores personales, familiares y sociales, como la búsqueda de satisfacción inmediata o la tendencia a la evasión y al aturdimiento ante determinadas situaciones18. Factores no laborables y laborables pueden influir el consumo de alcohol, cocaína, y cannabis.
Diversas variables se consideran factores de riesgo no laborales, ya sean familiares, sociales o personales (Tabla I).
Los factores laborales que se consideran de riesgo para el consumo se describen en la Tabla II.
Estos factores laborales pueden tener un peso real superior al explicitado verbalmente entre las razones para consumir alcohol u otras drogas18.
Además, el entorno laboral puede comportar la exposición a otros factores de riesgo para el abuso de drogas, aumentando la probabilidad de desarrollar problemas derivados del consumo de drogas. Hay trabajos que potencian situaciones de riesgo alcohólico u de otras drogas, como aquellos en los que hay disponibilidad de alcohol (bares, etc), presión social para beber o consumir estimulantes en trabajos dependientes de la relación social, o presión del entorno laboral donde otros trabajadores consumen habitualmente.
En relación con la presencia de las drogas en el lugar de trabajo, el 55% indica que conoce a algún compañero de trabajo que bebe en exceso o consume alguna droga12. Entre los trabajadores, los más jóvenes (de 16 a 34 años) y especialmente los de 12 a 24 años, son los que están en situación de mayor riesgo. Estos jóvenes son los que tienen prevalencias más altas de abuso de alcohol y también de consumo de cannabis, éxtasis o cocaína. Y por estos consumos pueden presentar consecuencias negativas, tanto a nivel de salud, familiar, social y laboral. Por esta situación de mayor riesgo y vulnerabilidad, en especial los de 16 a 24 años, se requiere acciones prioritarias en las empresas y por parte de las instituciones. Estas acciones se basarán en una buena información sobre los riesgos de las drogas, formación en actitudes saludables, prevención en ciertos ámbitos (familia, ocio, relaciones grupales...), así como una pronta atención cuando empiezan a sufrir las primeras consecuencias de los consumos.
Políticas de actuación
La importancia de actuar en el campo de las adicciones deriva de los enormes costes directos e indirectos que el consumo de alcohol, cocaína u otros psicoestimulantes, cannabis, heroína, psicofármacos... provocan en el medio laboral, al generar problemas de salud, incrementar los riesgos de accidentes laborales, favorecer la conflictividad, las bajas laborales, el absentismo, la disminución de la productividad... 19.
Las administraciones sanitarias, en el marco de sus competencias tienen que promover actuaciones que permitan conocer la salud de los trabajadores y posibiliten el desarrollo de programas de prevención para los problemas detectados. Deben de poner en marcha en el medio laboral programas de prevención sobre el consumo de alcohol y otras drogas, así como impulsar programas asistenciales que faciliten la atención de los trabajadores que lo precisen. Los costes derivados del uso de sustancias en el lugar de trabajo superan ampliamente los que puedan derivarse de las programas de prevención y asistencia20.
Los programas de prevención y apoyo en relación con las drogas deben realizarse en cualquier empresa, independientemente de su tamaño. Deberán ser flexibles y adaptables a las distintas realidades. Estos programas contarán con la participación de los diversos sectores de la empresa y de los empleados, respondiendo a sus preguntas e inquietudes, y presentándolos de forma positiva, no sancionadora.
Los programas para prevenir o minimizar los problemas de consumo deben abarcar diversos aspectos, que van desde la información hasta la facilitación de la asistencia de los trabajadores enfermos que lo deseen21 (Tabla III).
Los programas de prevención encaminados a mejorar la situación de los trabajadores en relación con el consumo de drogas deben promover cambios de estilo de vida, e incluso de cultura de la salud dentro de la empresa. Para ello es importante conocer las actitudes y conductas de los trabajadores hacia los consumos, antes de definir los objetivos de carácter preventivo y asistencial.
Las políticas preventivas en relación con el alcohol y otras drogas deben de ser informativas, de protección y de sensibilización. Con carácter preventivo se facilitará el no consumo en la empresa (supresión de venta interior, mejorar las condiciones de trabajo....). Respecto a los trabajadores se buscará cambiar actitudes y conductas en relación al consumo, con información amplia, clara y ajustada a la realidad sobre las drogas y las consecuencias sobre su abuso21.
Se buscará detectar precozmente los problemas existentes relacionados con el consumo y facilitar la atención a los trabajadores adictos que lo deseen.
Los procedimientos diagnósticos para detectar los problemas deben ser conocidos y aceptados voluntariamente por los usuarios, respetando su confidencialidad. Los tratamientos se propondrán evitando la marginación de la persona a tratar y se facilitará la normalización y reinserción laboral.
Dentro de las políticas para controlar el consumo de alcohol en la empresa pueden realizarse diversas medidas como supresión de la venta de alcohol dentro del recinto de la empresa, detección precoz de bebedores excesivos, detección de problemas relacionados con el alcohol, ofertar a los bebedores excesivos y a los dependientes atención personalizada para reducir o abandonar el consumo de alcohol. Si lo acepta, asegurar la confidencialidad y proteger la seguridad del puesto de trabajo. Si no acepta la ayuda y el problema continúa o se agrava, aplicar medidas disciplinarias escalonadas, evitando que sean irreversibles21.
En la detección precoz de los consumos puede ser útil prestar atención a diversos síntomas que sin ser patognomónicos orientan a pensar en abuso de alcohol y/o otras sustancias21 (Tabla IV).
Se debe de valorar la cantidad consumida, el patrón de consumo y si presentan criterios de dependencia de alcohol. El CAGE puede ser útil en la detección de problemas relacionados con el alcohol22. En bebedores de riesgo sin dependencia se informará de los riesgos que pueden producir el uso de alcohol y las ventajas de disminuir la ingesta. La realización de controles de orina pueden ser útiles para la determinación reciente de consumo de drogas, pero debe realizarse con las garantías jurídicas y éticas necesarias.
La política de drogas de la empresa debe garantizar que su objetivo no es perseguir a los adictos, sino contribuir a mejorar las condiciones de salud y seguridad en la empresa. El hecho de que la embriaguez y el consumo de drogas sea motivo de sanción o despido para los trabajadores puede dificultar las políticas de drogas de la empresa. En lugar de asumir una posición punitiva y sancionadora, la empresa debe contribuir a prevenir, detectar precozmente o mejorar situaciones problemáticas en relación con las drogas. La legislación vigente regula el despido disciplinario por causas derivadas del consumo de alcohol y otras drogas si repercuten negativamente en el trabajo23. Esta medida debe de ser la última a adoptar, y antes de ella deben de utilizarse sanciones intermedias, como faltas leves, graves y muy graves.
La mayor parte de las empresas no han establecido protocolos para la identificación precoz de los trabajadores que presentan problemas con el alcohol u otras drogas. En general, las empresas no reaccionan hasta que se produce una crisis originada por el grave comportamiento del trabajador y existe grave repercusión en el medio laboral. Cuando las circunstancias obligan a la empresa a tomar decisiones, pueden ser excesivas por temor a las repercusiones negativas, con sanciones disciplinarias que con frecuencia excluyen más al dependiente.
Algunos autores recomiendan un protocolo de actuación para los pacientes con trastornos mentales graves, que es aplicable a los pacientes con adicción a alcohol u otras drogas24-26.
Confrontar al trabajador enfermo con las alteraciones que padece y sus consecuencias laborales, por parte de las personas más adecuadas como médico de empresa, especialista de prevención de medios laborales, superior jerárquico, miembro del equipo de dirección....
Valorar el grado de conciencia respecto a los consumos que presenta, a sus conductas y a la posible motivación para iniciar tratamiento. La frecuente minimización de los consumos que realiza el adicto debe confrontarse con la repercusión en las conductas que realiza.
Documentar las alteraciones de conducta del trabajador, percibidas por compañeros y/o supervisores, jefes, representantes sindicales u otros.
Comunicar por escrito a la Directiva del centro y al Servicio de Prevención de riesgos laborales, solicitando valoración del trabajador dependiente de sustancias.
Citar al trabajador por vía convencional en el servicio de Prevención, según el art. 22 de la ley 31/9527 para realizar examen del estado de salud, con las garantías habituales de confidencialidad, etc. y se emitirá un juicio clínico-laboral y grado de aptitud para su puesto de trabajo.
Si el trabajador no acude a la citación previa, citar por escrito mediante carta certificada o burofax para reconocimiento médico obligatorio por sospecha de riesgo para él mismo o para terceros, tras la aprobación preceptiva del Comité de Salud y Seguridad del centro. Si tampoco acude se realizará comunicación a Dirección-Gerencia para solicitar valoración médica involuntaria por vía judicial.
Tras la evaluación el trabajador será remitido a su médico de referencia para ser evaluado por los profesionales sanitarios convenientes.
Si el trabajador niega el consumo y las alteraciones conductuales, se consultará con sus familiares si es posible.
Siempre que sea posible, se modificará el trabajo del paciente para hacer lo posible que siga trabajando.
En casos de máxima gravedad, se activarán los protocolos de intervención urgente con intervención de los profesionales que marcan la ley de Seguridad de Prevención de riesgos Laborales.
Aunque el artículo 35.1 de la Constitución1 establece que los ciudadanos tienen el derecho y el deber de trabajar, se trata de una capacidad que precisa determinadas aptitudes funcionales para llevarla a la práctica. Por ello además de valorar el diagnóstico y la situación en que se encuentra el adicto, es importante valorar las capacidades del afectado para el empleo específico28. Su posibilidad de trabajar depende de múltiples variables, como el grado de adicción y si se encuentra en fase de consumo o de abstinencia, la afectación de los consumos en sus funciones ejecutivas, considerando también la adecuada competencia psicosocial que mantenga y las demandas que le provoca un determinado trabajo. Es importante valorar los recursos cognitivos que mantiene y el riesgo de que sus conductas y enfermedad ocasionen malestar clínicamente significativo o deterioro del funcionamiento laboral26.
No es infrecuente que durante la intoxicación de alcohol u otras drogas (principalmente estimulantes) se produzcan amenazas o conducta violentas en el medio laboral. Si estas aparecen se utilizará las mismas estrategias de intervención que en las conductas agresivas fuera del marco de la intoxicación26:
Técnica de desactivación o de desescalada. En primer lugar, verbalmente, se tratará de reducir la tensión, dirigiéndose al paciente de forma tranquila y no provocadora, intentando establecer una conversación y plantearle otras alternativas más eficaces, así como ofrecer medicación para su toma voluntaria si lo precisa.
Intervención contra la voluntad del trabajador, con empleo de contención física, sujeción mecánica e intervención farmacológica si existe riesgo elevado para él o para otros.
Una vez sedado se vigilará de forma continuada y se aplicarán los exámenes médicos precisos para el diagnóstico y tratamiento más eficaz.
Conclusiones
El consumo de alcohol y/ otras drogas es muy prevalente en el medio laboral. Se estima que el 10% de los activos laboralmente son bebedores de riesgo (más de 40 gr./día en mujeres y de 60 gr./día en varones), y el 8% son bebedores abusivos y frecuentes. Las prevalencias consumo de otras drogas en el último mes se estiman en 27% para el cannabis, 7,5% para la cocaína, 2,7% para las drogas de síntesis y 1% para los alucinógenos. El consumo de heroína es menor del 0,1%.
La repercusión que el consumo de alcohol y/o otras drogas produce en el medio laboral es muy importante. Producen importantes perjuicios a la empresa y a sus compañeros por el aumento de enfermedades, accidentes laborales, absentismo, e incapacidades laborales, junto con disminución de la productividad, y mal ambiente laboral. Por ello son necesarios programas de prevención y apoyo en relación con el consumo de alcohol y otras drogas en cualquier empresa. Estos programas aportarán información básica de referencia, pautas para plantear actuaciones preventivas, orientación para el abordaje asistencial de los trabajadores con problemas y criterios de derivación asistencial.
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15. Navarro J, Rodríguez E. La incidencia de drogas en el mundo laboral. 2001. EDIS para FAD y PND. Madrid 2001. [ Links ]
16. ILO Home (International Labour Organization). Drug and alcohol abuse, an important workplace issue. www.ilo.org/public/english/protection/ safework/drug/ impiss. htm [ Links ]
17. Howland J, Almeida A, Rohsenow D, Minsky S, Greece J. How Safe are Federal Regulations on Occupational Alcohol Use? Journal Public Health Policy 2006. [ Links ]
18. Navarro J, Megías E. La incidencia de las drogas en el medio laboral de la Comunidad Valenciana. Fundación de Ayuda contra la Drogadicción y Generalitat Valenciana. Madrid 1999. [ Links ]
19. Pardo FJ. Predicción del consumo de drogas en el trabajo. Madrid 1996. [ Links ]
20. Mangione T, Howland J, Amick B, Cote J, Lee M, Bell N, et al. Employee drinking practices and work performance. J Stud Alcohol. 1999;60:261-70. [ Links ]
21. Salvador Llivina T, Suelves JM, del Pozo Irribarría J. Mano a mano. Programa para la prevención y asistencia de las drogodependencias en el medio laboral. Plan Riojano de Drogodependencias y otras Adicciones. 2003. [ Links ]
22. Rodríguez-Martos A, Navarro RM, Vecino C, Pérez R. Validación de los cuestionarios KFA(CBA) y CAGE para el diagnóstico del alcoholismo. Drogalcohol 1986; 11: 132-9. [ Links ]
23. Estatuto de los trabajadores. Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, de la Ley del Estatuto de los Trabajadores. [ Links ]
24. Brodsky CM, Epstein IJ: The psychiatric disorders of aging in the work organization. Ocupational Medicine 1996; 11: 739-744. [ Links ]
25. Farid I, Brodsky CM. The management of psychopathology in the workplace. Occupational Medicine 1996; 11: 617-650. [ Links ]
26. Mingote JC, del Pino P, Huidobro A, Gutiérrez D, de Miguel I, Gálvez M. El paciente que padece un trastorno psicótico en el trabajo: diagnóstico y tratamiento. Medicina y Seguridad del Trabajo 2007; 2008: 29-52. [ Links ]
27. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. Artículo 22. www.boe.es/g/es/bases_datos/doc [ Links ]
28. Carrasco JJ, Maza JM. Manual de Psiquiatría legal y forense. Ed. La Ley. 2005. [ Links ]
Dirección para correspondencia:
Dra. Enriqueta Ochoa Mangado
Servicio de Psiquiatría.
Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Ctra Colmenar Km 9,100.
28034 Madrid (España)
eochoa.hrc@salud.madrid.org
© 2011 Escuela Nacional de Medicina del Trabajo
Ciudad Universitaria-Facultad de Medicina- Pabellón 8
28040 Madrid
Tel.: 91 822 40 31 /40 32
Fax: 91 543 24 66
revistaenmt@isciii.es
http://www.tapatios.com/foros/empleos/consumo_trabajo.html
EEUU: pese a la lucha contra el narcotráfico, 31.000 personas mueren al año por consumir drogas
EEUU: pese a la lucha contra el narcotráfico, 31.000 personas mueren al año por consumir drogas
Así lo informó la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), según despacho de Prensa Latina. Thomas Harrigan, jefe de operaciones de la agencia federal, precisó que los narcóticos ilegales tienen siete millones de adictos, mientras 10 millones pagan el precio de abusos e inseguridad
El funcionario dio sus consideraciones ayer ante un subcomité de la Cámara de Representantes, en el cual sostuvo que el costo real de la amenaza del tráfico de drogas incluye la corrupción de instituciones, la erosión del estado de derecho, violencia, inestabilidad.
Aseguró que el precio de la cocaína pasó de 97.71 dólares por gramo a 164.91 entre 2007 y 2010, pese a que la pureza del producto disminuyó en 30 por ciento.
El Senado estadounidense celebró varias audiencias públicas sobre el tráfico de drogas y la seguridad con vistas a otorgar presupuestos.
En una de estas, Gil Kerlikowske, director de la DEA, anunció la preparación de una estrategia global para enfrentar el flagelo en América Latina, el cual englobará el Plan Colombia, la Iniciativa Mérida para México y las acciones en América Central y el Caribe.
Al hablar ante un comité del Senado sobre el tema, el subsecretario de Estado de lucha antinarcóticos, William Brownfield, reconoció que en la actualidad América Central es la amenaza más urgente en la región y según cifras oficiales, Washington apenas destinará 200 millones de dólares para enfrentar el problema.
Los gobiernos centroamericanos estiman que son necesarios cerca de mil millones de dólares para combatir el crimen organizado y sus manifestaciones.
Estados Unidos entregó más de seis mil millones de dólares a Colombia bajo un presunto plan de lucha contra el crimen organizado y para enfrentar a la guerrilla desde 2000, según cifras oficiales. Télam
http://www.inversorsalud.com.ar/i010411-h.htm#EEUU: pese a la lucha contra el narcotráfico, 31.000 personas mueren al año por consumir drogas
Así lo informó la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), según despacho de Prensa Latina. Thomas Harrigan, jefe de operaciones de la agencia federal, precisó que los narcóticos ilegales tienen siete millones de adictos, mientras 10 millones pagan el precio de abusos e inseguridad
El funcionario dio sus consideraciones ayer ante un subcomité de la Cámara de Representantes, en el cual sostuvo que el costo real de la amenaza del tráfico de drogas incluye la corrupción de instituciones, la erosión del estado de derecho, violencia, inestabilidad.
Aseguró que el precio de la cocaína pasó de 97.71 dólares por gramo a 164.91 entre 2007 y 2010, pese a que la pureza del producto disminuyó en 30 por ciento.
El Senado estadounidense celebró varias audiencias públicas sobre el tráfico de drogas y la seguridad con vistas a otorgar presupuestos.
En una de estas, Gil Kerlikowske, director de la DEA, anunció la preparación de una estrategia global para enfrentar el flagelo en América Latina, el cual englobará el Plan Colombia, la Iniciativa Mérida para México y las acciones en América Central y el Caribe.
Al hablar ante un comité del Senado sobre el tema, el subsecretario de Estado de lucha antinarcóticos, William Brownfield, reconoció que en la actualidad América Central es la amenaza más urgente en la región y según cifras oficiales, Washington apenas destinará 200 millones de dólares para enfrentar el problema.
Los gobiernos centroamericanos estiman que son necesarios cerca de mil millones de dólares para combatir el crimen organizado y sus manifestaciones.
Estados Unidos entregó más de seis mil millones de dólares a Colombia bajo un presunto plan de lucha contra el crimen organizado y para enfrentar a la guerrilla desde 2000, según cifras oficiales. Télam
http://www.inversorsalud.com.ar/i010411-h.htm#EEUU: pese a la lucha contra el narcotráfico, 31.000 personas mueren al año por consumir drogas
OPERADOR SOCIOTERAPEUTICO EN DROGADICCION
UNIVERSIDAD CAECE
Centro PsicoSocial Argentino
Abren el Curso Universitario de
OPERADOR SOCIOTERAPEUTICO EN DROGADICCION
Dirigido: Psicólogos, estudiantes, Psicólogos Sociales, Psicopedagogos, Trabajadores Sociales, Terapetistas Ocupacionales, Técnico en Minoridad, Enfermeros y Publico con Vocación de Servicio, etc.
Duración: 8 Meses, un sábado por Mes de 9 a 18 hs.
Comienzo: sábado 30 DE ABRIL 2011
Inscripción: ABIERTA – VACANTES LIMITADAS–
Sede Universitaria: JUNIN 516.
EL MEJOR PLAN DE ESTUDIO, LOS MEJORES ESPECIALISTAS, Y PASANTIAS SUPERVISADAS
CERTIFICADO DE LA UNIVERSIDAD CAECE
INFORMES:
AV. RIVADAVIA 2530 PB 1
TEL 4951-3842 –CPSA
Mail: elcentroargentino@yahoo.com.ar
www.elcentroargentino.com.ar
www.cursoat.com.ar
www.cursosatba.com.ar
PROGRAMA- 2011 CAECE CPSA
UNIDAD I
INTRODUCCIÓN A LA TEMÁTICA DE LAS DROGAS
a) Definición de droga
b) Conceptos Básicos
c) Consideraciones sobre la ilegalidad
D) El operador y sus Pacientes.
UNIDAD II
CLASIFICACIÓN DE LAS DROGAS
a) Clasificación desde la óptica Social
b) Clasificación de las substancias por sus efectos y posibles consecuencias
c) Enfoques del problema
d) La distancia optima entre el Operador y los Pacientes.
UNIDAD III
INDICADORES SOCIALES
a) Un abordaje diferente
b) Comportamiento Social
c) Estereotipos / Indicadores de la Realidad
d) El operador y su trabajo grupal.
UNIDAD IV
MARCO SITUACIONAL EN LA DROGADEPENDENCIA
a) Entorno, Personas y Circunstancias
b) Crear Ambientes sanos
c) Orientación: Padres y educadores
d) El operador y las Familias de los pacientes.
UNIDAD V
OBJETIVOS PARA LA PREVENCIÓN
a) Control de Tráfico Ilícito
b) Prevenir en la escuela
c) Características generales de la Adolescencia
UNIDAD VI
MODELOS DE PREVENCIÓN
a) ¿Educar es Prevenir?
b) Nuevos Paradigmas para la Prevención
c) Deportes
UNIDAD VII
REHABILITACIÓN
a) Métodos de Rehabilitación
b) Tratamiento e Inserción Social
c) Casos Clínicos de adicciones
d) Instituciones y Comunidades Terapéuticas
UNIDAD VIII
ASPECTO JURIDICO
a) Legislación sobre la temática del uso indebido de drogas y control del tráfico ilícito.
b) Leyes 17.818, 23.920, 19.303, 23.358, 23.737 y 23.444
Objetivos del Curso
- Capacitar para la prevención e intervención temprana del uso y abuso de drogas.
- Analizar programas de prevención del uso de drogas.
- Examinar causas y consecuencias de las adicciones.
- Discutir una política de prevención que haga posible una disminución de la oferta y de la demanda de drogas.
- Analizar el funcionamiento de los centros para la asistencia y rehabilitación de personas con problemas derivados del consumo de drogas.
- Examinar las reformas legales necesarias para afrontar con éxito los problemas relacionados con el consumo y tráfico de drogas.
- Fomentar la responsabilidad y la participación de todos los ciudadanos.
- Contemplar la formación como adquisición de conocimientos específicos para desempeñar una actividad laboral.
- Determinar los tipos de sustancias que consumen los drogodependientes.
- Identificar la prevalencia del consumo de las diferentes sustancias.
- Determinar la edad del primer consumo, por sustancia.
- Determinar el consumo de drogas según características demográficas tales como sexo, edad.
- Introducir al alumnado en el amplio y complejo fenómeno de la drogodependencia, desde todas sus facetas, económicas, políticas, sanitarias y social.
- Profundizar en los conceptos básicos implícitos en la drogodependencia.
- Conocer las respuestas institucionales ante el problema de las drogodependencias.
- Iniciar al alumnado en la actuación profesional de este campo a todos los niveles.
- Involucrar a los miembros de la comunidad en la prevención.
- Poner a disposición de la comunidad toda una serie de recursos preventivos.
- Detectar las necesidades, vacíos, carencias y expectativas de la comunidad respecto a actuaciones de tipo preventivo.
- Dotar de conocimientos sobre los tipos de drogas de consumo mas frecuentes, sus efectos psíquicos y somáticos, y sobre la problemática social y la deshabituación.
- Formular sugerencias y recomendaciones respecto a la operación del trabajo intersectorial en redes que considere la participación de actores en el apoyo a jóvenes consumidores de drogas.
- Dotar de toda una serie de conocimientos generales y específicos como marco de referencia para abordar la problemática de la drogodependencia.
- Capacitar para la detección temprana de grupos de riesgo en drogodependencia.
- Formar para la intervención y la rehabilitación de toxicómanos.
- Estimar el grado de eficiencia y eficacia que presenta el acceso de los consumidores de drogas a unidades de atención primaria y secundaria de salud, y a programas de tratamiento y rehabilitación de personas con problemas de consumo.
- Buscar soluciones creativas a conflictos posibles en el trabajo con toxicómanos.
- Estimular la comunicación interpersonal y grupal entre los estudiantes.
Inscripción: ABIERTA – VACANTES LIMITADAS -
EL MEJOR PLAN DE ESTUDIO, LOS MEJORES ESPECIALISTAS,
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CERTIFICADO DE LA UNIVERSIDAD CAECE
Sede. Av. JUNIN 516
Dirección Académica
Lic. Ernesto Ledesma –CAECE
Dr. Edgardo Bosch –CAECE
Prof. Daniel González –CPSA
INFORMES:
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TEL 4951-3842 –CPSA
Mail: elcentroargentino@yahoo.com.ar
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Centro PsicoSocial Argentino
Abren el Curso Universitario de
OPERADOR SOCIOTERAPEUTICO EN DROGADICCION
Dirigido: Psicólogos, estudiantes, Psicólogos Sociales, Psicopedagogos, Trabajadores Sociales, Terapetistas Ocupacionales, Técnico en Minoridad, Enfermeros y Publico con Vocación de Servicio, etc.
Duración: 8 Meses, un sábado por Mes de 9 a 18 hs.
Comienzo: sábado 30 DE ABRIL 2011
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PROGRAMA- 2011 CAECE CPSA
UNIDAD I
INTRODUCCIÓN A LA TEMÁTICA DE LAS DROGAS
a) Definición de droga
b) Conceptos Básicos
c) Consideraciones sobre la ilegalidad
D) El operador y sus Pacientes.
UNIDAD II
CLASIFICACIÓN DE LAS DROGAS
a) Clasificación desde la óptica Social
b) Clasificación de las substancias por sus efectos y posibles consecuencias
c) Enfoques del problema
d) La distancia optima entre el Operador y los Pacientes.
UNIDAD III
INDICADORES SOCIALES
a) Un abordaje diferente
b) Comportamiento Social
c) Estereotipos / Indicadores de la Realidad
d) El operador y su trabajo grupal.
UNIDAD IV
MARCO SITUACIONAL EN LA DROGADEPENDENCIA
a) Entorno, Personas y Circunstancias
b) Crear Ambientes sanos
c) Orientación: Padres y educadores
d) El operador y las Familias de los pacientes.
UNIDAD V
OBJETIVOS PARA LA PREVENCIÓN
a) Control de Tráfico Ilícito
b) Prevenir en la escuela
c) Características generales de la Adolescencia
UNIDAD VI
MODELOS DE PREVENCIÓN
a) ¿Educar es Prevenir?
b) Nuevos Paradigmas para la Prevención
c) Deportes
UNIDAD VII
REHABILITACIÓN
a) Métodos de Rehabilitación
b) Tratamiento e Inserción Social
c) Casos Clínicos de adicciones
d) Instituciones y Comunidades Terapéuticas
UNIDAD VIII
ASPECTO JURIDICO
a) Legislación sobre la temática del uso indebido de drogas y control del tráfico ilícito.
b) Leyes 17.818, 23.920, 19.303, 23.358, 23.737 y 23.444
Objetivos del Curso
- Capacitar para la prevención e intervención temprana del uso y abuso de drogas.
- Analizar programas de prevención del uso de drogas.
- Examinar causas y consecuencias de las adicciones.
- Discutir una política de prevención que haga posible una disminución de la oferta y de la demanda de drogas.
- Analizar el funcionamiento de los centros para la asistencia y rehabilitación de personas con problemas derivados del consumo de drogas.
- Examinar las reformas legales necesarias para afrontar con éxito los problemas relacionados con el consumo y tráfico de drogas.
- Fomentar la responsabilidad y la participación de todos los ciudadanos.
- Contemplar la formación como adquisición de conocimientos específicos para desempeñar una actividad laboral.
- Determinar los tipos de sustancias que consumen los drogodependientes.
- Identificar la prevalencia del consumo de las diferentes sustancias.
- Determinar la edad del primer consumo, por sustancia.
- Determinar el consumo de drogas según características demográficas tales como sexo, edad.
- Introducir al alumnado en el amplio y complejo fenómeno de la drogodependencia, desde todas sus facetas, económicas, políticas, sanitarias y social.
- Profundizar en los conceptos básicos implícitos en la drogodependencia.
- Conocer las respuestas institucionales ante el problema de las drogodependencias.
- Iniciar al alumnado en la actuación profesional de este campo a todos los niveles.
- Involucrar a los miembros de la comunidad en la prevención.
- Poner a disposición de la comunidad toda una serie de recursos preventivos.
- Detectar las necesidades, vacíos, carencias y expectativas de la comunidad respecto a actuaciones de tipo preventivo.
- Dotar de conocimientos sobre los tipos de drogas de consumo mas frecuentes, sus efectos psíquicos y somáticos, y sobre la problemática social y la deshabituación.
- Formular sugerencias y recomendaciones respecto a la operación del trabajo intersectorial en redes que considere la participación de actores en el apoyo a jóvenes consumidores de drogas.
- Dotar de toda una serie de conocimientos generales y específicos como marco de referencia para abordar la problemática de la drogodependencia.
- Capacitar para la detección temprana de grupos de riesgo en drogodependencia.
- Formar para la intervención y la rehabilitación de toxicómanos.
- Estimar el grado de eficiencia y eficacia que presenta el acceso de los consumidores de drogas a unidades de atención primaria y secundaria de salud, y a programas de tratamiento y rehabilitación de personas con problemas de consumo.
- Buscar soluciones creativas a conflictos posibles en el trabajo con toxicómanos.
- Estimular la comunicación interpersonal y grupal entre los estudiantes.
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EL MEJOR PLAN DE ESTUDIO, LOS MEJORES ESPECIALISTAS,
Y PASANTIAS SUPERVISADAS
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Sede. Av. JUNIN 516
Dirección Académica
Lic. Ernesto Ledesma –CAECE
Dr. Edgardo Bosch –CAECE
Prof. Daniel González –CPSA
INFORMES:
AV. RIVADAVIA 2530 PB 1
TEL 4951-3842 –CPSA
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