Un religioso militante frente al desafío de cambiar un paradigma
Molina es un estrecho colaborador de Alicia
Kirchner, amigo de la familia presidencial y admirador de la Teología de
la Liberación. Las razones de una designación inesperada.
Nota de Tiempo Argentino
Hincha de river, kirchnerista y admirador de la Teología de la
Liberación. Así es el nuevo jefe de la Sedronar, el organismo que creó
Carlos Menem en 1989, durante su primera presidencia, en respuesta a las
sugerencias de la Embajada de los Estados Unidos, y de la DEA, la
agencia antidrogas de la Casa Blanca. Cuando comenzaron las relaciones
carnales entre Washington y Buenos Aires, la agencia norteamericana no
sólo mantenía estrechísimas relaciones con el entonces vicepresidente
Eduardo Duhalde.
También había sugerido que la versión criolla de la oficina
antinarcóticos fuera el trono de un verdadero "Zar Antidrogas". Han
pasado 14 años desde esa fundación, y la mayoría de sus jefes,
estuvieron más cerca del silencio burocrático que de la hiperactividad.
La última experiencia del kirchnerismo al frente de ese escritorio,
estuvo en manos del ex canciller Rafael Bielsa, que presentó su renuncia
en marzo, luego de partir discretamente de un sillón que, según cuentan
sus cercanos, nunca le calzó a gusto.
Los ocho meses de acefalía para ese puesto desataron la reacción de
la Conferencia Episcopal Argentina, plasmada en su último documento de
finales de noviembre, donde pidió la urgente cobertura de esa vacancia.
El mensaje episcopal fue duro y vaticinó tempestades en caso de
prolongarse la desatención, pero fue pronunciado luego de las elecciones
del 27 de octubre. Un gesto que la Casa Rosada devolvió con la
inesperada designación de un sacerdote al frente de la Secretaría de
Estado más sensible que reporta a la presidenta.
Pero la sotana designada, tiene más cercanía con la jefa del Estado
que la mayoría de los funcionarios de estrecha militancia católica que
buscan capitalizar, puertas adentro del Gabinete, la designación del
primer Papa argentino de la historia. Si Julián Domínguez, es la espada
santa del kirchnerismo para el Legislativo, y el jefe de Gabinete Jorge
Capitanich, estrena la misma función dentro del Ejecutivo, la llegada
del padre Juan Carlos Molina no implica la orgánica cesión del cargo en
manos del clero luego del "Efecto Francisco".
Sin embargo anticipa un cambio de paradigma para las políticas del
estado sobre narcotráfico. "Creo que se empiezan a sacar un poco la
gorra y empiezan a escuchar más a los pibes", dijo el sacerdote José
María Di Paola a este diario, cuando fue consultado sobre el perfil del
flamante secretario antidroga, que hasta ahora estuvo al frente de la
diócesis de Caleta Olivia, sin dejar de mantener el cargo de "asesor ad
honorem", de la ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, de quien
también es su confesor.
"Coqui, q pasa con tu gente q tarda meses para gestionar cosas q
llevan días? Será q todo lo tenes q hacer vos?", tuiteó el padre Molina
hace dos meses, para insistir por la resolución de un trámite en el
Impenetrable Chaqueño a favor de la Fundación Valdocco, que el cura
preside y tiene cuatro casas de atención para jóvenes en extrema
situación de vulnerabilidad: dos en el Chaco, otra en el pueblo de
Cañadón Seco, en Santa Cruz, y la cuarta en Haití. Ferviente impulsor de
la organización Kolina que creó "la hermana Alicia", Molina no reniega
de su peronismo, festeja el día de la lealtad cada 17 de octubre, y es
un duro crítico del endurecimiento del régimen penal juvenil.
Su designación, dicen en el gobierno, es una decisión directa de la
presidenta que todavía recuerda su mediación en el conflicto petrolero
de 2006 y que ahora optó por responder al reclamo eclesiástico, con un
sacerdote que está a la izquierda de la jerarquía argentina, pero que
refleja, en parte, la preocupación de los sacerdotes villeros y
barriales, la base genuina de la Iglesia que aportó el panorama
devastador que luego agitó el mando de tropa en el último documento de
la CEA. Molina ya pasó por Roma y por Río de Janeiro en lo que va del
año, aunque dicen que viajó incrédulo, y volvió sorprendido de ver a
Bergoglio como lo ven todos. Exultante de poder y cargado de
responsabilidades, algo que el cura de Caleta Olivia comenzó a vivir en
carne propia desde ayer.
Consuelo
El padre Molina acompañó a la familia Kirchner en el sepelio del ex
presidente, realizado en Río Gallegos. Junto con el padre "Lito"
Álvarez, otro sacerdote de máxima confianza de la presidenta,
despidieron al santacruceño con cálidas palabras.
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