sábado, 15 de septiembre de 2012

ADICCIONES EN EL TRABAJO

Bajo la escena formal se esconden se esconden los problemas de adicción a las drogas y al trabajo mismo.  El stress generado por las exigencias laborales, en un contexto de competencia y precaridad, son el contexto posible para el uso indebido de drogas, o bien para que el propio trabajo se vuelva una compulsión insalubre.
El presente informe consiste en una nota sobre Programas de Prevención en los Ambitos Laborales .
Durante mucho tiempo se ha podido llegar a pensar, por una parte de la ciudadanía argentina, que estos consumos están inmersos en unos sectores sociales muy concretos, relacionados con pobreza y marginación. Ante esta reflexión, puede que se esté pensando que el problema de las drogas se reduce de forma puntual al consumo del tristemente conocido “paco” (3). Sin embargo, sustancias como el alcohol y el tabaco no parecen ser consideradas como tal, y su incidencia es de una enorme trascendencia, más aún luego de la aparición de los “after hour” y su cultura de la taberna, y ni hablar respecto a la impactantes megafiestas con éxtasis, dirigidas a diferentes estratos sociales. Esto ya nos sitúa en la complejidad de la problemática.
Cuando analizamos las adicciones en la Argentina, los consumos de drogas, tanto  lícitas como ilícitas, descubrimos que no escapa ningún sector de la población, ni ninguno de los ámbitos sociales donde nos desenvolvemos.
Por lo tanto, el consumo de drogas también llega a tener su incumbencia representativa en el mundo laboral, en situaciones muy parecidas a las existentes en el seno de la sociedad.
Por esto se justifica y se fundamenta la realización de programas de intervención en adicciones que incidan con sus actuaciones en el marco de las empresas y los centros laborales argentinos. Las empresas y organizaciones laborales, una vez en conocimiento de  las consecuencias de esta epidemia, con toda decisión disponen y arbitran las condiciones para enfrentar esta temática, teniendo presente y muy claro que como indica la OIT, Organización Internacional del Trabajo, en sus estudios,que el 70% de los consumidores de alcohol y otras drogas tienen empleo permanente, y está verificado respecto al resto de la población que sufren 4 veces más accidentes, entre 4 y 6 veces más ausentismo, alrededor de 16 veces más llegadas tarde, aproximadamente 6 veces más sanciones disciplinarias, un 30% menor rendimiento laboral y 8 veces más gasto en salud, con las consecuencias e impacto significativo para los espacios laborales. Cuando nos centramos entonces, en el espacio de trabajo, podemos encontrar factores muy distintos y complejos que suponen riesgos añadidos a los ya existentes ante el consumo de drogas legales e ilegales, al llegar a afectar no sólo a las personas que hacen uso de las sustancias, sino que en muchos casos estos riesgos se extienden por el conjunto de la sociedad.
Por ello, una de las primeras acciones que se deben superar son las actitudes de los espacios laborales y de los propios empleados y trabajadores, tanto en lo que se refiere a la  importancia que tienen todas y cada una de las sustancias, como a la necesidad de abordar el conjunto de problemas que la originan y las posibles soluciones que estos pueden llegar a tener.

 http://limitenoticias.com.ar/index.php/sociedad/salud-al-dia/2481-adicciones-en-el-trabajo

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