viernes, 2 de octubre de 2009

La asistencia a los adictos al juego creció un 150%!!! - Provincia de Buenos Aires

EN LA PROVINCIA HAY 3.070 AGENCIAS DE LOTERIA, 46 BINGOS, 11 CASINOS Y 5 HIPODROMOS

La asistencia a los adictos al juego creció un 150%
Es en sólo tres años, en la Provincia. Según una encuesta, más de la mitad de la gente cree que la ludopatía es alentada por la gran oferta de casas de juego. Las tragamonedas, la principal adicción
Por: Fabian Debesa
Es una fija: el jugador compulsivo siempre termina con las manos vacías. Algunos no entienden esta regla del juego y otros pueden salir del laberinto antes de perderlo todo. En los últimos tres años, aumentó casi un 150% la cantidad de pacientes asistidos por el Programa de Atención al Ludópata que funciona en la provincia de Buenos Aires. A fines de 2006 había 210 hombres y mujeres en tratamiento y ahora son 510 los que buscan ayuda profesional. Desde su debut en 2005, pasaron por los consultorios 2.900 personas.La tentación tiene diferentes formatos: en Buenos Aires están habilitadas 3.070 agencias oficiales de lotería, 46 bingos, 46 oficinas de apuestas hípicas, 11 casinos y 5 hipódromos. Una oferta variada a la que adhiere por lo menos el 28% de la población de Capital Federal y el conurbano, según una encuesta realizada por la consultora Ibarómetro. El 42% cree que el aumento de la oferta de lugares de juego fomenta la adicción y el 15,5% que atenta contra la cultura del trabajo (ver infografía).El plan de ayuda al jugador compulsivo, del Instituto de Loterías y Casinos bonaerense, tiene 7 centros en la Provincia (Morón; Villa Domínico; La Plata, Mar del Plata, Vicente López, Tandil, Pergamino y Mar de Ajó) y también habilitó una línea gratuita que es atendida entre las 8 y las 20 por cuatro psicólogos. El teléfono recibe entre 13 y 15 consultas por día.De acuerdo con las estadísticas, el 61% de los afectados pidió ayuda porque no podía alejarse de las máquinas tragamonedas. El 12% hizo tratamientos por su afición incontenible a la ruleta; el 11% por adicción a otros juegos electrónicos; el 7% por los bingos o por black jack y el 2% por la quiniela.El 59% son hombres y el 31% tiene entre 41 y 50 años.El ludópata desarrolla una incontrolable necesidad de desafiar al azar. Es una droga sin fármaco. "Estás solo pero atento, concentrado, fuera de la realidad cotidiana. Es un mundo con sus propias leyes, sus trampas y su dolor", reconoció L.R (54) un carpintero de Tandil que hace cinco años ingresó al programa. "Me voy a curar en algún momento. Ya no voy más al casino. Pero por ahora sigo con el tratamiento", aseguró el hombre que llegó empujado por su esposa, después de perder el taller, su casa y el afecto de sus hijos. "Cuando vino, sólo tenía deudas", dijo a Clarín el psquiatra Martín Modaffari, coordinador del Centro de Atención de Tandil."Esta patología afecta a quienes son vulnerables y tienen la creencia de que le pueden ganar al azar. Ingresan empujados por una sociedad de consumo que exige obtener bienes que un sueldo o un trabajo no les da. Entonces, aquello que puede ser para muchos una salida familiar, una diversión, se convierte en un negocio íntimo y privado que los lleva a jugar para ganar, hasta perderlo todo", agregó el especialista. Según Modaffari, que de acuerdo con relevamientos de organismos sanitarios, entre el 1 y el 2% de la población está predispuesta a la ludopatía.Luz Mariela Coletti, de la ONG Entrelazar -de ayuda a adictos al juego- coincide en el diagnóstico: "En un contexto de crisis económica, la oferta de juego para ganar dinero es sumamente tentadora. Las variables sociales y económicas se conjugan alrededor del negocio del juego como un campo fértil, y se abonan con personas que creen encontrar allí una salida a su problema. Los ludópatas no son sin embargo sólo fruto de la instalación de casinos. Encontramos en cada uno de ellos una adicción particular: a perder", aseguró la licenciada en psicología.La contención de familiares y amigos es clave para llevar al adicto a un centro de ayuda. En el programa provincial el primer paso consiste en una serie de entre 4 y 6 entrevistas personales para la elaboración del diagnóstico. Luego comienza un proceso de tratamiento grupal, que puede demandar varios años. Allí se inicia el alejamiento de las salas de juego. Modaffari concluye: "Pueden tener patologías de base como depresión o trastornos de la personalidad y a veces se recetan fármacos. El ludópata tiene un impulso inconsciente a quedarse sin nada. Nuestra tarea es detenerlo a tiempo".

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/10/02/sociedad/s-02010397.htm

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