lunes, 3 de agosto de 2009

Hay una oferta porque hay una comunidad que cede


El hombre de anteojos negros y cadenita de oro en la muñeca, esperando a la salida del colegio, tipifica las caricaturas de la venta de drogas ilícitas. Sin embargo, cuando los datos de la Subsecretaría de Adicciones de Provincia de Buenos Aires reflejaban en 2008 que 4 de cada 10 estudiantes estimaba que era fácil conseguir marihuana o, incluso, dos de cada diez lo pensaban de una sustancia como el paco, uno podía pensar que se requiere otra explicación. Algo ha naturalizado el fenómeno de drogas ilícitas para que su oferta sea vista más como una transgresión que como un delito y, en algunos ámbitos, como parte del escenario. En 2007, la Subsecretaría registraba por observación directa en un boliche del verano que 3 de cada 10 chicos consumiendo éxtasis en la misma pista donde bailaban. Es decir, consumo abierto, ningún señor con anteojos negros vendiendo secretamente.Hablamos de sustancias ilícitas, pero el abuso adolescente de alcohol también es un problema, y también hay una oferta. El problema es a quien y para qué. En el primer caso, los chicos continúan siendo un negocio formidable. Lo explicaron los productores de algunas cervezas hace unos años y, hoy, otras bebidas siguen el camino. El para qué, es el descontrol. Al amparo de deliverys y otras alternativas, los chicos idean preboliches y la mitad son pensados con una cantidad de alcohol suficiente para explicar muchas de las consultas de emergencia que se producirá en la madrugada siguiente. Lo de siempre: los chicos no ganan, los chicos pagan.Todo pone a pensar que la idea de facilidad del acceso a una sustancia peligrosa, legal o ilegal, tiene que ver también con una diferencia de fuerzas y con un desconcierto. Entre una parte de la sociedad que da pelea con lo que tiene a su alcance (y las madres del paco son un buen ejemplo de estas luchas) y otra parte que decide que se trata de una causa perdida y que es mejor salirse de las restricciones con disimulo. Y, finalmente, los que hacen dinero con esto. En el balance general lo cierto es que hay oferta porque hay una comunidad que, en conjunto, cede. Será cuestión de revisar quiénes son los que llevan los anteojos negros, porque se hace daño cuando se vende, pero mucho más cuando se abandona.
Hugo MíguezDoctor en psicologia. investigador del conicet.

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